Las series se han convertido en valiosos productos para las marcas de medios, porque basan su atractivo en los contenidos, los que a través de historias y personajes han activado toda una amplia gamas de canales, tecnologías y merchandising.

Estas series se han convertido en productos únicos, pues logran trascender más allá de su estreno en televisión tradicional, para llegar al streaming, DVD o productos relacionados a la serie.

Para seguir logrando resultados comerciales, las compañías de medios invierten cada vez más en su realización, tal como ha ocurrido con la reciente contratación de Ryan Murphy, creador de series sumamente exitosas como Glee o American Horror Story, por 300 millones de dólares.

Murphy logró crear estas exitosas series para Fox, sin embargo, el ya se había colocado como una referencia dentro de la industria de medios con series como Nip/Tuck, un clásico en la industria y precursora del boom de series que al día de hoy ha evolucionado en diversos canales de entrega de contenido.

La salida de Murphy de Fox y su llegada a Netflix, es una operación que nos recuerda la decisión de la cadena de televisión, para sacar sus contenidos de la plataforma de streaming y llevarlos a Fox Play, donde ahora está entre su catálogo títulos como “Modern family”, “Prison break”, “Glee”, “Bones”, “How I meet your Mother”, “American Horror Story”, “24” o “Sons of Anarchy”.

La generación de contenidos originales se ha intensificado en streaming, como una apuesta por lograr la diferenciación e interés por parte de las audiencias, apuesta que ha crecido en proporción con los resultados que deja su generación: 11 mil 692 millones de dólares en ingresos que Netflix obtuvo durante 2017.