El secreto del nacimiento del sistema operativo de Huawei para reemplazar a Android

La guerra fría tecnológica precipitó a Huawei a avanzar en un proyecto de desarrollo de un sistema operativo propio. Los viene estudiando desde hace tiempo. El South China Morning Post da detalles de la génesis.

Imagen: P20 en París, Twitter de @twandroid

El gigante chino de los smartphones y las telecomunicaciones, Huawei, viene trabajando en secreto en su propio sistema operativo desde hace varios años. La marca sabía que la avanzada estadounidense llegaría y quería estar preparada.

Así lo asegura un artículo del South China Morning Post (SCMP) que revela detalles del proyecto y de los desafíos que deberá enfrentar.

Citando a varias fuentes de la marca, dice que la decisión de crear un sistema operativo propio como alternativa potencial a Android fue tomada en 2012 luego de una reunión de un pequeño grupo de altos ejecutivos de Huawei Technologies, encabezado por su fundador, Ren Zhengfei.

“Aquel encuentro secreto, de varios días, se celebró en una ciudad pequeña frente a un lago, en Shenzhen, por lo que internamente se le conoció como ‘conversaciones a orillas del lago’“, dice el SCMP.

El objetivo era analizar cuál sería la respuesta de Huawei (que por entonces estaba muy lejos de ser el segundo vendedor de teléfonos del mundo que es hoy -2018, Statista-) al éxito mundial del sistema operativo Android, de Google.

¿Qué les preocupaba a los ejecutivos chinos?

Que la creciente dependencia de Android volviera a la marca vulnerable a una prohibición de Estados Unidos. Lo que finalmente llegó ahora.

Para avanzar en el proyecto, siempre en secreto, se creó una zona especial dentro de Huawei, con guardias especiales y acceso restringido, reservado únicamente para los empleados que trabajaban en ese nuevo sistema operativo. “No podían llevar llevar consigo sus teléfonos móviles personales y ni tomar registros de ningún tipo”, explica el medio chino.

Era parte del Laboratorio 2012 de Huawei, pero funcionaba en secreto, ajeno a filtraciones.

“El sistema operativo de Huawei se basa en un micronúcleo que es ligero y puede reaccionar rápidamente a ajustes y procesamientos por lotes”, de acuerdo con las fuentes consultadas por SCMP. Avanzaron estudiando detenidamente a Android como a iOS, de Apple.

El medio chino dice que lo más complicado fue desarrollar compatibilidad con Android, ya que la idea es que se puedan descargar y ejecutar sin problemas las aplicaciones de Play Store, y que los programadores de las aplicaciones no tengan que agregar códigos especiales para el SO de Huawei.

El SCMP dice que si bien el SO está avanzado, Huawei no está lista para instalarlo. “Aunque la alternativa a Android ha sido probada ‘miles de veces’ por el equipo de especialistas de Huawei, aún no se ha testeado ampliamente en las líneas de productos para el consumidor, lo que significa que Huawei todavía no tiene una fecha establecida de lanzamiento comercial“, agrega.

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En mayo, el director general de Huawei, Richard Yu, dijo que el sistema -provisionalmente nombrado como Hongmeng– estará disponible entre septiembre y diciembre de 2019, o como muy tarde, en el segundo trimestre de 2020.

Yu aseguró que será “compatible con todas las aplicaciones de Android y webs” y estará abierto “para teléfonos móviles, ordenadores, tabletas, televisores, automóviles y dispositivos portátiles inteligentes”.

¿Por qué puede hacerlo?

Según Abraham Newman, profesor de la Universidad de Georgetown, “el caso de Huawei muestra claramente que las redes económicas mundiales han ingresado en el ámbito de la geoestrategia“.

El especialista en relaciones internacionales entiende que “la hiperglobalización de los últimos 20 años es insostenible dadas las verdaderas restricciones geopolíticas; estamos entrando en una nueva fase”, dijo el autor del libro ‘Disrupciones voluntarias: derecho internacional, finanzas y poder‘.

China está en condiciones de desarrollar casi cualquier software. De hecho, el “Gran Cortafuegos” que el gobierno colocó entre el gigante asiático y el resto del mundo, bloqueando servicios en línea como Facebook y Google, sirvió para eso.

Es decir, si bien tenía como objetivo principal controlar el libre flujo de información externa hacia los ciudadanos chinos, también tuvo el efecto de impulsar la industria del conocimiento al incentivar la generación de un ecosistema chino separado, con sus propios recursos, y muy innovador.