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Músicos “under” y la descentralización del mercado a través de los medios

El declive de las grandes disqueras y la creación de sellos independientes fue una cosa, pero la diversificación de medios digitales puso en condiciones, medianamente iguales, a profesionales y artistas "under".

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  • Los músicos independientes se han adaptado a esta descentralización del mercado, aprovechando la diversificación de los medios digitales.

  • El 2019 fue el año de mayor crecimiento histórico para los artistas independientes, logrando duplicar su presencia en el mercado.

  • Spotify y las demás plataformas lograron capitalizar el comportamiento de los consumidores musicales de una forma parecida a lo que hizo Netflix con el cine y la televisión.

Posiblemente, algo de lo que se ha hablado mucho en la industria musical es del crecimiento y el desarrollo del que ha gozado a partir de la descentralización del mercado; no obstante, poco se ha hablado de cómo ha cambiado para los músicos y artistas independientes este hecho.

Para los consumidores musicales, es claro que la posibilidad de consumir música en plataformas digitales como Spotify, YouTube Music y Amazon Music ha quitado un gran peso de encima. Anteriormente, para los fanáticos, escuchar sus canciones favoritas dependía de muchos factores que, si bien pudieran no ser tan significativos, comienzan a sonar muy desafiantes para una actualidad que no atraviesa por esos conflictos.

Por ejemplo, había que contar con un reproductor musical y con el disco que contenía dicha canción. Si se estaba lejos de casa, la única forma era esperarla en la radio o contar con un walkman o un discman. De cualquier manera, el día podía definirse en escuchar a un solo artista por la practicidad de cargar sólo un disco.

Esto cambió con la llegada de reproductores como el iPod, que dieron forma a una generación de compradores digitales. La canción “te pertenecía” al comprarla por iTunes y podías generar mezclas, finalmente de manera legal. No obstante, habría que considerar que no todos tenían acceso a tantas facilidades. Por ello, de la misma manera en que Netlix lo hizo con el cine y la televisión, el mundo se rendiría ante las plataformas de música.

Esto, sin embargo, condicionó mucho más de lo que pensamos. No sólo logró moldear a los nuevos oyentes musicales, sino que además logró cambiar la industria musical para siempre, desde la perspectiva de los músicos independientes.

Músicos “under” y la descentralización del mercado a través de los medios

Tal y como se muestra gráficamente en el video de la canción de Joan Jett & The Blackhearts ‘Bad Reputation’ de 1983, las condiciones para crecer en como músico en una industria centralizada por las grandes disqueras eran muy hostiles, por lo que las corporaciones, siguiendo intereses del mercado, trazaban la línea de lo que se escuchaba y de lo que no.

En un documental del mismo nombre, ‘Bad Reputation, la rockera compartió lo que significaba entonces el obedecer a una industria que no aceptaba nuevos conceptos. Con el tiempo, a punto de abandonar su carrera, conoció a Kenny Laguna, un músico que le ayudó a producir su primer disco independiente ya con el nombre de la banda en cuestión.

“Queríamos estar en un sello importante, pero simplemente nadie nos quería. Así que teníamos que hacerlo nosotros mismos si queríamos sacar nuestro disco, y lo hicimos“, comentó en su documental la cantante.

Este escenario obedeció a la tendencia en turno y rechazó a Jett, sin embargo, con el paso del tiempo, el álbum se ha convertido en el de mayor éxito comercial hasta la fecha, con más de 10 millones de copias vendidas.

En el panorama actual, todo parece haber cambiado. Y es que aunque parezca algo complejo de entender, hasta hace menos de 15 años este modelo se mantenía. Y no fue sino hasta que un referente actual de la música popular como lo es Justin Bieber surgió que las bandas y los artistas independientes empezaron a ver en las plataformas de video una oportunidad para crecer. El ahora multimillonario, comenzó posicionando videos en la plataforma de YouTube.

Tiempo después, surgieron plataformas como SoundCloud y MySpace, redes sociales que permitían a los artistas independientes, por primera vez en la historia, difundir sus proyectos a gran escala sin necesidad de preocuparse de la distribución y las ventas físicas en primera instancia. Se apostaba con esto difundir proyectos, hacer eco en festivales locales y comenzar a apostar por los espacios físicos.

Paralelamente, las grandes disqueras no desaparecieron, sino todo lo contrario: comenzaron a adaptarse al espacio comercial y prácticamente todos los sellos reafirmaron su presencia. La gran diferencia es que el mercado se descentralizó. Ya no eran ellos quienes definían qué y quién se escuchaba, y ni con todo el dinero se aseguraban de competir contra artistas independientes que comenzaban a mover masas.

Según MIDiA, uno de los grandes portales de análisis de la industria, en conjunto, Universal Music, Sony Music y Warner Music, se llevaron el 67.5 por ciento de todos los ingresos generados en el negocio durante 2019, un equivalente a 21 mil 500 millones de dólares.

Mientras tanto, las discográficas independientes captaron un 28.4 por ciento del negocio, un crecimiento estrafosférico si lo comparamos con los años de Joan Jett. Finalmente, artistas sin sello discográfico alcanzaron el 4.1 por ciento del mercado, algo que sin duda, y respondiendo a la tendencia, debería haber aumentado con el paso de la pandemia.

De hecho, para los artistas sin contrato discográfico, este año representó el de mayor crecimiento histórico, pues el año pasado sólo representaban el 1,7 por ciento del total, algo equivalente a los 881 mil 500 millones de dólares directamente para los artistas.

Respecto a estas estimaciones, la vocalista del grupo Yawners, Elena Nieto, compartió para Merca2.0 su opinión sobre la evolución en la industria y sobre cómo los campos de contacto en redes sociales han ayudado a los artistas independientes a crecer y a adaptarse a los nuevos sellos discográficos, penetrando hacia nuevos públicos.

“La industria musical ha cambiado muchísimo debido al consumo de música en digital y a la importancia de las redes sociales. No creo que sea ni mejor ni peor que hace 10 años, pero desde luego es muy diferente y se valoran cosas diferentes de los artistas y discos”.

“Pues creo que antes estaba todo más centralizado, pero hoy en día se ha diversificado en diferentes campos. Hay artistas que tienen muchísimas reproducciones, pero no venden entradas. Hay bandas que en directo triunfan y venden mucho en físico, pero no son de público digital. Si tengo que elegir me quedo con vender entradas, me parece más real”.

Probablente, todo esto haya facilitado muchos procesos como el de la difusión, la cual antes requería de inversiones millonarias. No obstante, aunque ahora el éxito se mide en descaegas, reproducciones, vistas, etc…, es claro que el único inconveniente que continúa separando a las disqueras como Universal y a las independientes es la posibilidad de inversión.

Según el portal Fondeadora, uno de los más importantes en recaudación para proyectos artísticos independientes, el gasto promedio de un disco independiente en México, tomando en cuenta aspectos como la renta del estudio, la grabación, la producción y la masterización, los gastos podrían alcanzar hasta 50 mil pesos.

Por otro lado, la cantante mencionó que en Europa y en general, todo el proceso de creación hasta la consolidación del concepto podría ser mucho más caro:

“Esto depende evidentemente de la proyección y el tamaño del proyecto, de la inversión de las partes involucradas. Pero en grabar, mezclar, masterizar, promocionar, fotos, videoclips, fabricación física, marketing digital… Si lo haces profesionalmente, mínimo gastarías entre 25 mil 30 mil euros seguro”.

Por todo esto, penetrar en el mercado musical para un artista independiente en la actualidad ha tenido sus ventajas a través de la diversificación de canales, sin embargo, conserva naturalmente desventajas con las que es difícil competir aún más en los sellos consolidados de lo que era hace algunos años. Esto, sin duda, define lo que ha sido la digitalización de la música.

 

 

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