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Moderación de contenido y redes sociales: Un desafío que había aún antes de las elecciones

Parece que las redes sociales se encuentran en una situación entre la espada y la pared, en donde ninguna de las respuestas es la adecuada

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  • De acuerdo con Facebook, el 98 por ciento del contenido ligado al terrorismo en sus redes sociales es eliminado automáticamente

  • Pero muchos otros artículos y publicaciones engañosas han logrado superar a su algoritmo, reuniendo miles de vistas antes de ser retirados

  • Sin embargo, según las regulaciones de EEUU, no se puede procesar legalmente a estas compañías por el contenido que suben terceros

ACTUALIZACIÓN: Se corrige un error en la gráfica

La semana pasada, con motivo de las elecciones de Estados Unidos (EEUU), el presidente Donald Trump denunció un supuesto fraude en el proceso democrático. Sin pruebas, en una conferencia televisada, acusó de una gran conspiración entre medios, redes sociales, marcas y demócratas de sabotear su permanencia en la Casa Blanca. El mensaje fue vetado de forma agresiva por sitios como Twitter, Facebook y YouTube, a quienes acusó de practicarle censura.

No se trata de acusaciones nuevas. A lo largo de cuatro años como presidente, Trump se las ha arreglado para crear una retórica en la que las redes sociales tienen un prejuicio en contra de las voces conservadoras. Algo que, una y otra vez, se ha probado completamente falso. Sin embargo, sí habla de un problema más profundo para muchas redes sociales. Cómo lograr la efectiva moderación de contenido, sin provocar la ira de las autoridades de gobierno globales.

En EEUU, se trata de un tema bipartidista para las redes sociales

Dentro de cada país, estas plataformas enfrentan desafíos radicalmente distintos. Pero lo que se vive en EEUU es particularmente representativo de las enormes barreras que deben librar las redes sociales en todo el mundo. Y es que, de acuerdo con el Pew Research Center, las personas están profundamente divididas sobre qué tipo de acciones son aceptables de estos sitios al moderar contenido. En especial cuando se toman en cuenta las diferencias políticas.

Existe un problema de transparencia considerable

Por supuesto, no solo es que las redes sociales no puedan hacer su trabajo de moderación de contenido porque la gente reclama cada una de sus propuestas. En datos del MIT Technology Review, también hay un problema con la transparencia de sus decisiones. Debido a que sus políticas no siempre son claras, hay gran espacio de maniobra para acusaciones de censura. Y en este sentido, se pierde la legitimidad en el proceso de controlar la información en la web.


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La moderación de contenido no aborda el problema raíz de las redes sociales

Como lo pone TIME, limitar la expansión de recursos falsos o que incitan al odio no es una gran solución en el largo plazo. La mayor parte de las veces, los programas de moderación de contenido automáticos, así como los especialistas humanos, se ven rebasados por la cada vez mayor ola de información. Así que algunos agentes sugieren que haya cambios profundos al modelo de negocio de estas plataformas para eliminar los incentivos de no resolver este reto.

Con la pandemia, surgieron nuevas problemáticas

Una entrevista con Marketplace señala que los moderadores de contenido humanos de las redes sociales necesitan herramientas para llevar a cabo sus trabajos. A la distancia, no se pueden tener las mismas ventajas, habilidades y protecciones que en un espacio físico. A la vez, es un riesgo sanitario y de marca obligar a estos especialistas a trabajar de una forma tradicional en medio de una crisis de salud. Una que, además, podría durar varios meses más.

No parece haber medidas igual de estrictas para todas las fuentes en redes sociales

La desinformación y el contenido de odio se puede generar en prácticamente cualquier lado y se puede viralizar casi sin aviso alguno, lo que contribuye al problema de las redes sociales. A la vez, de acuerdo con Misinformation Review, los canales de comunicación mainstream tienen un efecto más contundente en la expansión de estas ideas. No solo eso, sino que no parece que se les pongan filtros tan severos a estos medios y plataformas, frente a las alternativas.

Hay una razón, ahora evidente, por la que parecen haber diferentes niveles de escrutinio

El New York Post publicó hace varias semanas un artículo, de fuentes e investigación dudosa, que fue fuertemente controlado por las redes sociales. Esto, porque había un temor muy real de ser una forma de manipulación extranjera en la democracia de EEUU. Pero, como dicho artículo atacaba a Joe Biden y su hijo mayor, toda la bancada republicana denunció censura. Algo que deja a Facebook, Twitter y compañía en una situación de perder-perder, no importa su decisión.

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