Mientras muchas marcas quieren invertir en EEUU, Adidas dice que eso es “muy ilógico y altamente improbable”

HONG KONG - NOVEMBER 02, 2015: an Adidas shop in New Town Plaza. Adidas AG is a German multinational corporation that designs and manufactures sports shoes, clothing and accessories

Desde la llegada de Donald Trump (incluso antes) a la presidencia de Estados Unidos, emprendió una política proteccionista con el objetivo de incentivar la inversión y promover el mercado interno en su país, lo que se tradujo en diversas expresiones que metieron presión a un gran número de compañías para que lleven sus inversiones a suelo estadounidense.

Esta postura tuvo la respuesta de algunas de las grandes compañías del mundo, principalmente del sector automotriz, así General Motors (GM), Ford y Fiat-Chrysler (FCA) confirmaron el retorno de importantes inversiones, la última en hacerlo fue Toyota.

La reacción se extendió a dos de las principales tecnológicas como Apple y Samsung, por un lado la de Cupertino estudiaba hace unos meses la inversión de 7 mil millones de dólares en nueva fábrica en Estados Unidos, mientras que la surcoreana reveló que tiene planes de expandir su huella de fabricación, aunque no de sus smartphones, sino de electrodomésticos.

Pues bien, mientras muchas marcas ceden ante la presión de la administración Trump, hay otras que se mantienen firmes con base en lo que representa su rentabilidad operativa respecto a su mercado.

Tal es la posición de Adidas que, en voz de su nuevo CEO, Kasper Rorsted señalan que no está entre sus planes llevar sus inversiones a Estados Unidos porque no sería ‘lógico’.

Para el máximo responsable de la firma alemana, está claro que su principal producción proviene del mercado asiático, pues es en esa región donde se produce el 90 por ciento de sus tenis y ropa deportiva, y no piensan cambiar esta estrategia.

“Nuestro panorama de producción está basado en el 90 por ciento en Asia. No creo, y es una ilusión completa de creer, que la manufactura pueda regresar a Europa en términos de volumen” y, agregó que si mudarse a territorio europeo es difícil, “a los Estados Unidos, lo único que se sale de él es potencialmente un interés político, se están moviendo hacia un mercado donde no tienen competencia. Sólo económicamente es muy ilógico y altamente improbable que suceda”, dijo Rorsted en declaraciones al Financial Times.

Su respuesta es lógica no sólo en el sentido en el que se mueve el mercado deportivo, donde las grandes firmas producen en su mayoría en países asiáticos por cuestiones de costos, además porque en Estados Unidos están basadas Nike y Under Armour, sus dos principales rivales en el mercado.