Aunque hoy Microsoft es más flexible en lo que respecta al software de código abierto, no es un secreto que en su momento fue una dura detractora de este tipo de programas e incluso en contra de Linux, uno de los estandartes de esta filosofía tecnológica.

Pero, los tiempos cambian, lo mismo que las compañías y hoy, la de Redmond ha reconocido que su postura respecto a este tema no fue la más acertada.

La voz de un ejecutivo

Así lo expresó el presidente de Microsoft, Brad Smith, quien al participar en una conversación virtual organizada por el MIT, dijo que Microsoft estaba en el lado equivocado de la historia en lo que respecta al software libre.

Microsoft estaba en el lado equivocado de la historia cuando el código abierto explotó a principios de siglo, y puedo decir eso personalmente. (…) La buena noticia es que, si la vida es lo suficientemente larga, puedes aprender … que necesitas cambiar”, expresó Smith, citado en The Verge.

Sus palabras hacen recordar en diversos medios cuando (en 2011) el ex CEO de Microsoft, Steve Ballmer, calificó a Linux como “un cáncer que se adhiere en un sentido de propiedad intelectual a todo lo que toca“. Ciertamente la postura de la compañía creadora de Windows influyó en que el consumidor tuviera una noción inexacta sobre lo que son los programas de código abierto, incluso ciertos sectores llegaron a pensar que volvían inseguras sus computadoras.

Pero esto no es necesariamente del todo cierto, hoy muchas grandes tecnológicas y servicios funcionan con programas de código abierto, o los impulsan, garantizando no sólo seguridad a los usuarios, sino un acceso más democrático a los desarrolladores, lo que se traduce en mayores y mejores ofertas para los consumidores.

Hoy, Microsoft es una de esas compañías, junto a otras líderes del sector como Google (y Android) y Facebook, así como IBM, Oracle y Adobe, por citar sólo algunas marcas de prestigio.

La batalla de sistemas operativos

En la actualidad el open source lo vemos aplicado a un sinfín de tecnologías, pero en su momento una de las principales batallas en las que se reflejó el bloqueo a este tipo de tecnología es el de los sistemas operativos para computadoras de escritorio y portátiles.

Tanto Microsoft como Apple fueron duros detractores de permitir este tipo de programas en sus computadoras, por un lado forzando a los fabricantes a instalar Windows en las PCs, mientras que por el otro integrando macOS en todas sus Mac.

La postura se tradujo en un camino sumamente limitado para opciones, como Linux que es el sistema operativo más reconocido de código abierto, y que goza de una gran reputación entre los conocedores en programación, incluso ha despertado buenas opiniones entre los que son ‘sólo usuarios’ y han tenido oportunidad de trabajar en una computadora con este tipo de SO.

Aunque el mercado ha cambiado, no necesariamente se ha reflejado en el market share, esto movemos en los datos más recientes (enero 2020), donde de acuerdo con StatCounter, Windosw está instalado en el 77.7 por ciento de las computadoras, seguido de Mac OS en el 17.04 por ciento, quedando muy lejos opciones como Linux (1.9 por ciento) y Chrome OS (1.52 por ciento).

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