México trabaja para denunciar marcas internacionales que plagien diseños indígenas

El INAH trabaja para el desarrollo de una plataforma de Registro de Patrimonio Cultural y Mercado para evandeciar los casos de robo de diseños artesanales, que las firmas explotan comercialmente sin pagar un solo peso

A finales del año pasado te dimos a conocer la disputa legal entre artesanos de Hidalgo y diferentes marcas como Mango y Nestlé por supuestos plagios a los diseños de la comunidad indígena de dicha entidad.

Desde ese entonces te mencionamos que la Procuraduría General de la República (PGR) abrió un expediente por este suceso gracias a la ayuda de una asesoría; ahora es el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) trabaja para el desarrollo de una Plataforma de Registro de Patrimonio Cultural y Mercado para evidenciar los casos de robo de diseños artesanales, que las firmas explotan comercialmente sin pagar un solo peso.

Según un reporte de Infobae, la medida no es una previsión, y es que ha ocurrido que marcas internacionales como Intropia y Zara, de España; Rapsodia, de Argentina; Pineda Covalín, de México; Isabel Marat así como Hermes, de Francia, han sido acusadas de plagiar diseños de comunidades indígenas de distintos estados del país.

El caso más reciente ocurrió hace un mes, cuando la comunidad de Aguacatenango, en Chiapas, el cual denunció el plagio de sus diseños por la marca Zara. Los artesanos evidenciaron que la firma utilizó el bordado tradicional de esta comunidad para una colección de chamarras que vendía en 599 pesos en sus unidades y por el que no pagó un solo peso.

Lejos está de ser el único caso, la organización civil Impacto, que una a productores y consumidores para generar un comercio ético, dio a conocer que entre 2012 y 2017 al menos ocho marcas de lujo plagiaron diseños de comunidades indígenas de Hidalgo, Oaxaca y Chiapas.

Y es que al no contar con un instrumento legal que proteja su creatividad ni sus diseños, o que obligue a las marcas a una compensación, incluso cuando admitan su falta. Infobae relata, que durante 2015 con la diseñadora francesa, Isabel Marant, quien admitió el plagio luego de que la cantante Susana Harp, evidenció que la marca había copiado casi a detalle los bordados de las blusas tradicionales de la comunidad de Santa María Tlahuitoltepec.

En declaraciones de la antropóloga Marta Turok, retomadas por el medio, sostiene que los marcos legales no son adecuados para frenar el plagio del patrimonio colectivo. “Si tienes un bien cultural coltectivo que no tiene autores definidos, no aplican en automático ni las leyes de propiedad industrial mediante la marca colectiva ni los derechos de auto colectivos porque no fueron pensados para estos casos”.

Es por ello que el INAH cuenta con la asesoría de especialistas en derecho, propiedad intelectual, juristas, antropólogos y colectivos como la Asociación de Voladores de Veracruz o los colectivos de bordadoras de Tenango de Doria, en Hidalgo.

La finalidad es otorgar una marca colectiva a un determinado pueblo o asociación civil, o una denominación de origen a productos característicos de una región. De este modo, las marcas comerciales estarán obligadas a pagar a las comunidades indígenas.

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