La fuerza laboral que pertenece a la generación de los millennials se ha convertido en todo un reto para las empresas.

La rotación es un tema que de manera casi intrínseca se relaciona con este sector de la población. A decir de un estudio elaborado por LinkedIn los empleados que pertenecen a la generación del milenio cambian de trabajo hasta en 4 ocasiones antes de cumplir los 32 años.

Es decir, según este estudio, se podría determinar que los millennials cambian de trabajo mucho más que sus padres (en concreto, el doble), ya que los integrantes de la Generación X (compuesta por aquellos que se graduaron en la universidad entre 1986 y 1990) cambiaron tan sólo 2 veces de trabajo durante los primeros 10 años tras acabar sus estudios.

Una generación difícil de conquistar

En buena medida esto tiene que ver con lo que la generación más joven de empleados espera de las organizaciones en las que labora. Las exigencias de esta generación van más allá de un buen salario o prestaciones superiores a la ley.

Si se hablara del trabajo perfecto para un millennial, según los hallazgos de una investigación realizada por Gran Thornton, sólo para el 25 por ciento de estos empleados, la garantía de permanencia sería algo primordial, mientras que, un 85 por ciento pensaba que la búsqueda de un trabajo interesante y motivador era lo más importante. Tras esta opción, las más votadas fueron: posibilidad de un desarrollo profesional (74 por ciento), facilidades para compatibilizar vida laboral y familiar (68 por ciento), y el nivel salarial ofrecido (55 por ciento).

Más trabajadores que otras generaciones

Con esto en mente, el gran reto para retener a este nuevo talento (que resulta necesario para apalancar temas de innovación, por ejemplo) está en apostar por valores empresariales que sean empíricos a las expectativas de dicho grupo de trabajadores.

La idea no es ajustar a modelos en donde “se trabaje menos”, por que contrario a lo que pueda pensarse, los millennials son una generación que trabaja, incluso más que sus antecesores.

Cuando menos así lo revela un reciente estudio firmado por Manpower, mismos despeñes de encuestar a trabajadores de esta generación en 25 países, determinó que los millennials trabajan más tiempo y por más horas que otras generaciones.

En México, por ejemplo, el 79 por ciento de los trabajadores que se encuentran dentro de este segmento afirma que trabaja más de 40 horas a la semana, mientras que más de una tercera parte lo hace por más de 50 horas.

A esto se suma que el 42 por ciento de los millennials mexicanos labora en dos o más puestos de trabajo.

Aún cuando estas cifras superan al grueso del tiempo invertido por otras generaciones anteriores al momento de comenzar su carrera profesional, lo cierto es que la también llamada generación Y está convencida que deberá trabajar por más tiempo que sus padres o abuelos debido a las situaciones económicas y sociales.

En el país, el 36 por ciento de estos jóvenes asegura que tendrá que trabajar hasta los 65 años, 19 por ciento se visualiza trabajando hasta después de cumplir los 70, al tiempo que un 8 por ciento asegura que morirá aún siendo un empleado.

Situaciones adversas

El entorno laboral para los jóvenes no es nada alentador. De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), el 51 por ciento de la población desempleada del país son jóvenes millennials, mientras que aquellos que tienen trabajo, reciben salarios mensuales bajos si se comparan con aquello que ganan otras generaciones de trabajadores en el país.

En buena medida, el escenario que plantean los números antes mencionados responden a la tasas altas de rotación que se asocian a la generación.

La búsqueda constante por mejores condiciones laborales en todos los sentidos es el principal motor, y las empresas empleadoras tendrán que encontrar un equilibrio para lograr retener al talento, formarlo y prepararlo, de lo contrario, tendrán una escasez de talento senior que, en un futuro no tan lejano, se capaz de mantener a flote su negocio