La emisión de gases invernadero en el país ha aumentado en los últimos años. A eso debe sumarse que México pasa por el peor periodo de deforestación en su historia.

O sea, hay más contaminantes en la atmósfera y menos vegetación para suprimirlos. Andrés Flores, director de cambio climático del World Resources Institute (WRI), advirtió que, para afrontar este reto, México debería invertir 100 mil millones de dólares hasta 2030. Y no todos los recursos pueden ser públicos. Pero el reto de los gases invernadero va más allá de crear productos duraderos o tener buenas prácticas de reciclaje.

Pablo Rosada, director comercial de Birkenstock en México, dice que hay una tendencia a ir sobre la línea del medio ambiente. Y por la magnitud del problema, se requieren soluciones específicas.

SOLUCIÓN A UN RETO MEDIO AMBIENTAL
La mejor forma de reducir las emisiones de gases invernadero es con límites legales. Pero un sistema de multas hace que las marcas busquen la menor penalización económica y no minimizar el impacto ambiental.

Aquí entran los bonos de carbono. Este recurso obliga a reducir al máximo sus emisiones de CO2. Si se excede el límite legal, estos permisos certificados aseguran compensar, con bosques, el impacto sobrante. México podría generar 51 millones de dólares (mdd) anuales en un mercado regulado de bonos de carbono. Pero en 2018, apenas se posicionaron 47 mil dólares de créditos forestales en la capital. Es decir, mil veces menos del potencial nacional.

Ana Gargollo García Rendón, experta en cambio climático de ProNatura, reconoce dos retos puntuales. “Muchas personas no saben qué es el cambio climático, la huella de carbono o los bonos de carbono. Es difícil implementar un programa cuando no existe conocimiento sobre el problema.

[También] hay falta de interés al respecto. Hay muchos problemas ambientales y sociales que estamos enfrentando y resulta complicado para muchas empresas elegir a cuál apoyar”.

Además están los retrasos del Gobierno Federal. A inicios de 2018, la consultora independiente de cambio climático Leticia Espinosa señalaba que el mercado obligatorio de bonos de carbono en México no entraría en vigor sino hasta 2020. De cualquier forma, las marcas deberían prepararse para la llegada de este mercado.

Anticiparse facilitará cumplir las normas. También les puede ayudar a alcanzar otros objetivos de responsabilidad social corporativa.

El primer bono de carbono vendido en México permitió reforzar las medidas de conservación y mantenimiento de uno de los mitigadores más importantes de emisiones CO2. La inversión también benefició a las comunidades que cuidan de estas zonas forestales.

Los bonos de carbono no tratan solo de cuidar la atmósfera, implican invertir en las comunidades locales. Y, en este sentido, deberían ser un recurso que deberían considerar todas las empresas de México. No solo aquellas que se preocupan por el medio ambiente.