• De acuerdo con la CNBC, la calificación crediticia puede ahorrar (o costar) hasta 45 mil dólares a una persona

  • Hasta 50 millones de ciudadanos americanos no tenían una calificación crediticia para 2015

  • Según Zariance, ocho de cada 10 usuarios de Facebook ganan menos de 80 mil dólares anuales

La privacidad es un concepto que se ha revalorizado en los últimos años. Escándalos de numerosas compañías y plataformas tecnológicas han demostrado al público que las marcas tienen más información sobre su vida de lo que estaban conscientes. En respuesta, tanto las mismas empresas como ciertos legisladores quieren limitar la forma en que se recolectan datos de la población. Y en el centro del huracán, como siempre, se encuentra Facebook.

Mark Zuckerberg y su plataforma han echado todavía más gasolina al fuego con el último escándalo que se le ha descubierto. Un reportaje de The Intercept apunta que Facebook es capaz de adivinar la calificación crediticia de los usuarios. Esta información no solo la utiliza para proporcionar planes de publicidad dirigida. El medio reafirma que incluso se ha facilitado directamente a otras compañías aliadas, particularmente operadores de telecomunicaciones.

The Intercept apunta que esta información se proporciona a través de la herramienta Actionable Insights. Ejecutivos de Facebook presuntamente habrían enseñado a aliados comerciales cómo dejar de enviar anuncios y publicidad a sujetos con una calificación crediticia indeseable. Un vocero de la red social dijo a Mashable que “nosotros jamás hemos calificado el valor crediticio de la gente a través de Actionable Insights o en publicidad”.

Otro clavo para el ataúd de Facebook

Facebook de hecho ya enfrenta otros procesos por presuntamente utilizar información privada para implementar prácticas de discriminación en publicidad. A finales de marzo, el gobierno de Estados Unidos acusó a la red de mostrar anuncios de bienes raíces según las condiciones de vida de los usuarios. Pero Zuckerberg no está solo en estas acusaciones. Aunque en un caso algo distinto, Nike también fue acusado de dudosas prácticas raciales ese mismo mes.

Poco se puede decir de las acciones de Facebook en esta ocasión. Parece que cada semana, la compañía saca nuevos esqueletos del clóset. Y éstos desprestigian un poco más su reputación de marca y sus esfuerzos por corregir el rumbo. Lo único que destaca de este caso es que discriminar al público por su valor crediticio es de hecho una ofensa federal en Estados Unidos. De confirmarse esta práctica, la red social podría recibir una enorme multa.

Lo único que está logrando Facebook es reafirmar a reguladores y el público que su compañía no es capaz de un cambio positivo. En su F8, hace más de dos semanas, prometió que la privacidad sería prioridad. Al mismo tiempo, no han eliminado de raíz estas prácticas legal y moralmente cuestionables. Por supuesto, los cambios no se dan de la noche a la mañana y la red social es una organización masiva. Pero también se esperaría un poco más de progreso.

Más allá del escándalo, este incidente servirá para medir el poder e influencia de la plataforma. Al mismo tiempo, se podrá estimar la intención y control que los órganos gubernamentales pueden ejercer sobre los titanes tecnológicos. Discriminar por valor crediticio parece una ofensa suficientemente grave como para empezar a aplicar reglas más estrictas. ¿Estarán las autoridades dispuestas a marcar un alto o Facebook seguirá saliéndose con la suya?