Marcas y eslogans con errores de ortografía ¿qué opinas?

Una low cost lanzó una campaña cuyo eslogan principal habla de “bolar”, con “b”. Otros casos de “errores” intencionales que algunos usan como estrategia de marketing y a otros espanta.

Elegir un buen eslogan es de las cosas más complicadas publicitariamente hablando. Debe ser concreto, simple, atractivo y, por supuesto, novedoso. Además, si es disruptivo, mejor.

Sin embargo, a veces, en el afán de hacer algo demasiado fuera de lo común, se llega a exageraciones y se logra un resultado no tan deseado.

Un interesante ejemplo para analizar es el eslogan de lanzamiento de la compañía aérea low cost argentina Flybondi, que fue formalmente presentada esta semana con el claim “Te invitamos a bolar”. Sí, no es un error, “bolar” con “b larga” porque quieren referirse a que serán tickets baratos (con “b”) respecto del resto de las compañías.

Según el CEO, Julian Cook, ofrecerán los precios más bajos del mercado y comenzará a operar en el último trimestre de 2017. “Creemos que los argentinos merecemos la oportunidad de volar. La oportunidad de que cambiemos los mensajes, por abrazos de feliz cumpleaños”, dijo el empresario que detalló que en la actualidad, “sólo 1 de cada 10 argentinos vuela en avión, y que su plan es que en 5 años la mitad del país esté con los pies en el aire”.

“Estamos convencidos que se puede volar barato, simple y divertido. Eso, para nosotros, es volar con b larga”, manifestó la compañía en un comunicado.

El eslogan de Flybondi.

Los errores de ortografía también quedan mal en las marcas. Mira este ejemplo de una compañía que se dedica a la recolección de residuos urbanos en Córdoba, Argentina. Se llama “Crese”, con “s”. Si bien hay una explicación, es la sigla de Córdoba Recicla Sociedad del Estado, leer “crese” con “s” no es de los más atractivo.

Crese, con “s”, a propósito. ¿Qué te parece?. Foto: Crese/La Voz.

En 2015, el humorista estadounidense Paul Gale se preguntaba en un video (Why Starbucks Spells Your Name Wrong) por qué los empleados de la cadena de cafeterías más famosa del mundo, Starbucks, se empeñaban en escribir mal los nombres de sus clientes. Gale llega a la conclusión de que la mala ortografía es una estrategia más de marketing de la empresa: cometiendo errores conseguían que sus clientes, molestos, hicieran una foto al vaso y la publicaran en las redes sociales.


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