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Maratón de Boston 2013: Terrorismo Rentable II

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Parece que fue ayer cuando estaba corriendo el que podía ser mi último Maratón, cuando en un segundo lo menos relevante fue el llegar o no llegar, el hacer mi mejor tiempo o no, o recibir la medalla conmemorativa y una de las más prestigiadas en el mundo del Maratón, o no hacerlo; parece que fue ayer cuando un par de hermanos que, en un acto de locura –o no sé como más podría llamarle- se les ocurrió detonar un par de bombas en el recorrido del Maratón, matando con ello a 3 personas e hiriendo a más de 200.


Un día increíble, en el que los más de 30,000 corredores estábamos logrando conquistar nuestras propias metas, el Maratón es uno de los momentos en los que se hace una introspección muy profunda, momentos en los que se piensa en la familia, amigos, trabajo y en el orgullo de estar completando una carrera de 42.195 Kilómetros, que es en sí, ¡un gran logro!
En esta carrera tuve la oportunidad, como en muchas otras, de “hermanarme” con mucha gente, tanto con la gente que sale a la calle a echar porras –como la Ex Primera Dama Margarita Zavala- como las decenas de mexicanos que viven por allá y se emocionan de ver a un connacional corriendo con la playera de la Selección de Fútbol Mexicana, pero no solo eso, te hermanas también con otros corredores, con ancianos que están corriendo, con gente de otros continentes, con otros mexicanos, con diferentes “grupos de porras” que sin importar el color de tu piel, raza, lengua te animan a que termines el recorrido, siendo para muchos de ellos un ejemplo de determinación, constancia, vaya, por un día el corredor de Maratón es el “Dueño de la Ciudad”.
Y en medio de estos sentimientos de hermandad y compañerismo que reinan en las calles, porras y en los pueblos por los que atraviesa el recorrido es cuando se dio este hecho; un acto cobarde que atacó a la sociedad misma, no a un partido político, no a un gobierno o a una Ley en específico, no, este acto fue más allá de eso y atacó a la gente “de a pie”, al grupo vulnerable que es la sociedad.

Eran las 14:49; yo me encontraba casi terminando el recorrido cuando me entero de este par de explosiones, y recuerdo muy bien como los sentimientos de orgullo, felicidad, plenitud deportiva fueron intercambiados de inmediato y sin preguntar, por un sentimiento que me abrumó completamente, era la angustia de saber que mi novia –que me acompañaba en la carrera- y mis amigos estuvieran bien.
En ese momento mis objetivos cambiaron, mis 42.195 Ks se convirtieron en una carrera de 41.5 Ks (que es donde me enteré del atentado) y lo único que me preocupaba era saber que la gente con la que iba estaba bien, que no les había alcanzado el poder destructivo de las bombas y que fuera solamente una mala experiencia pero sin consecuencias graves para ninguno de nosotros.
Mi historia, como la de otros 30,000 corredores puede ser desgarradora, de película, en la que todo mundo se preocupaba por sus seres queridos, algunos los vimos con bien, otros no; otros tuvimos secuelas, inseguridades que debimos sortear y sobrepasar para poder volver a correr en medio de multitudes, para ver con seguridad a nuestra gente querida sin tener el sentimiento de que “les hemos fallado” y algunas otras consecuencias menores.
Reacciones. Este punto es muy relevante ya que los hermanos Tsarnaev –los que perpetraron este acto- seguramente no se imaginaron que la gente de Boston reaccionara como lo hizo, hermanándose entre ellos y con los corredores; la forma en la que reaccionó el gobierno local, Estatal y Federal, que trabajaron de forma conjunta para encontrar a los culpables y en cuestión de días aclarar todo el caso, la comunidad internacional, ofreciendo apoyo de todo tipo, la comunidad de corredores y maratonistas en todo el mundo en que se recordó a las víctimas en cada uno de los maratones de clase mundial; me parece que el objetivo de los hermanos –más allá de generar caos, muertes y heridos- no se cumplió ya que las reacciones de todo el mundo –prácticamente- fueron positivas y el día de hoy, a un año de este acto la comunidad en Boston se denota con fortaleza, el pueblo norteamericano de la misma manera y como símbolo de unidad y continuidad, se mantendrá el Maratón corriéndose el siguiente lunes 21, manteniéndose como el más longevo en la historia.

Adicional a ello y con las reservas que un evento así debe tener, hubo reacciones mercadológicas y de Responsabilidad Social en medio de este deporte (Sports Marketing 3.0), como adidas –uno de los dos main sponsors- que reaccionó de forma inmejorable al crear una playera a los 3 días y destinar todas las ganancias para los afectados, o John Hancock, el otro sponsor principal, que donó más de un millón de dólares para ello. ¿Buenas acciones? Indudablemente; ¿que pudieran ser mejorables? También estoy de acuerdo. Lo que queda claro, es que la sociedad en general, empresas, organizaciones e individuales estamos cambiando y tomando acciones contra los eventos negativos como el de hace un año.
Por último, dedico esta columna a todos los corredores del Maratón en Boston 2013, a mis grandes amigos Carlos, Montze, Adrián, Fer, Federico, Danny y a Esther, quienes fueron parte de ésta experiencia que nos unió y nos enseñó que hay cosas más importantes que cumplir con los planes previstos.

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