Para nadie es un secreto que las afectaciones derivadas de la crisis sanitaria dentro del sector de las aerolíneas se cuentan por millones de dólares. Mientras algunas marcas se declaran en quiebra, otras tantas han sido rescatadas con apoyos de gobierno y en este último rubro entra Lufthansa.

La que es considerara como la línea aérea más grande de Alemania ahora tiene como principal accionista al gobierno de aquel país, lo que modificará de manera natural e irreparable la dinámica de dicho mercado en aquella nación.

Rescate por 9 mil millones de euros

Hace apenas una horas, el Consejo de Vigilancia de Lufthansa aceptó el plan de rescate propuesto por el gobierno, mismo que valorado en 9 mil millones de euros es resultado de las negociaciones protagonizadas por Berlín y la Comisión Europea.

Aunque esto supone la supervivencia de la marca, la realidad es que para la empresa es un duro golpe en términos de operación.

Hasta el día de ayer, y a pesar de la pérdidas en términos de negocio, Lufthansa se negaba a aceptar el plan de rescate propuesto por Alemania debido que, una vez aceptado el trato, la aerolínea perdería los derechos de despegue y aterrizaje conocidos como slots.

Sin embargo, ante la situación, la firma se acogió al apoyo de las autoridades, con lo que el gobierno germano se ha convertido en el principal Lufthansa al poseer un 20 por ciento de sus acciones.

En este punto, cabe mencionar que, aunque el ejecutivo germano es el accionista principal de la firma, no podrá ser parte de las decisiones tomadas por la aerolínea.

“Tras intensas discusiones, hemos decidido aprobar la propuesta que nos presentó el Consejo de Administración. Recomendamos a nuestros accionistas que sigan el mismo camino”, indicó el presidente del de Vigilancia de Lufthansa, Karl-Ludwig Kley, en un comunicado.

El juego de los slots y los low cost

Aceptar el rescate supondrá que la aerolínea deberá apegarse a las condiciones fijadas por el gobierno alemán y la Comisión Europea, en donde un punto de especial relevancia son los slots que la firma deberá de ceder, lo que de manera lógica se traduce en un menor número de aviones para la firma con base en Alemania.

Esto debilitaría la posición de Lufthansa en sus aeropuertos principales (Frankfurt y Múnich), debido a que tendrá que desprenderse de 24 slots diarios para que sean cedidos a sus competidores.

En este juego, las grandes ganadoras podrían ser las aerolíneas low cost, mismas que sin problema podrían ocupar estos derechos de despegue y aterrizaje ahora disponibles para consolidar su presencia en los aeropuertos de Frankfurt y Múnich, en donde firmas como easyJet y Ryanair podrían ser beneficiadas.

Mientras Ryanair dispone de vuelos a Frankfurt pero sin operación en Múnich, en easyJet la situación es justamente la inversa, con lo que ganar algunos de los slots de Lufthansa podría ser un gran movimiento.

Nuevo orden

A estas podría sumarse la aerolínea húngara de bajo costo Wizz que no opera ni en Frankfurt ni en Múnich.

La realidad es que la marca teutona deberá iniciar un proceso de licitación, durante un año y medio, para decidir que aerolíneas podrán capitalizar los slots que quedarán disponibles, por lo que hablar que esperar aún algún tiempo para conocer quienes podrían beneficiarse.

Sin embargo, queda claro que serían las empresas de menor tamaño y de bajo costo si consideramos las compañías aéreas que ya han sido rescatadas por el Estado durante el crisis del COVID-19 no pueden buscar la licitación. Esto incluye a grandes firmas como Alitalia o Air France-KLM.

Aunque Ryanair, easyJet y Wizz han accedido también a ayudas públicas durante la crisis, lo han hecho a una escala mucho lo que las deja como las posibles ganadoras.

El nuevo orden será interesante en un momento en el que el sector de las aerolíneas tiene mucho por decir ante operaciones que comienzan a reactivarse con el porcentaje mínimo de acción y frente a perdidas históricas.

Recordemos según un reporte entregado por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), indica que el brote de COVID-19 obligará a las aerolíneas a reembolsar a sus clientes hasta 35 mil millones de dólares por boletos.

La cifra es casi la misma que en meses pasados la asociación presentó como el total de ganancias para la industria durante 2019: 35 mil 500 millones de dólares.

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