Los vectores del triángulo de la comunicación

La comunicación es tan precisa como las figuras geométricas y los elementos, tanto para el cabildeo como para las políticas públicas, deben tener un balance y un líder bien definido.

Cuando la voluntad de poner en común ideas, sistemas y políticas públicas (definición de comunicación), se cruza con los aspectos administrativos, de diseño y de implementación de programas sociales, estamos perfilando aún más el lado estratégico de esta ciencia. Por eso, cuando hablamos de pensar con juicio y valor agregado en el mundo de la comunicación, concordamos plenamente con lo que el Dr. Antonio López, presidente de Honor de la Asociación de Directivos de Comunicación (Dircom), quien piensa así sobre el tema:

“Si el comunicador corporativo no consigue ser líder estratégico de la organización, la función volverá a ser táctica e instrumental”.

¿A qué viene esto?

Imaginemos un triángulo equilátero perfectamente dibujado, en una de sus aristas colocamos a las políticas públicas; en otra, los consensos necesarios para sacarlas adelante y en el último vértice, el proceso comunicativo para hacerlas digeribles.

A la mencionada figura geométrica, que está perfectamente balanceada con sus tres elementos citados, solo le hace falta, para que trascienda, el diseño de la estrategia que le permita a este tridente operar con éxito.

Sin duda, el responsable de conformar el plan estratégico será el político -líder del equipo que se presenta ya sea a una campaña electoral o a gobernar un municipio en cualquiera de sus esferas gubernamentales-, pero que para cumplir con éxito estas encomiendas, requiere de un equipo profesional liderado al mismo tiempo por un campaign manager o por algún consultor senior que ordene la agenda, las prioridades, el mensaje y el establecimiento de las políticas públicas de su jefe.

La reflexión de hoy estriba en el respeto a los roles de uno y otro, por aquello de la confusión de las tareas. “Así no nos puede extrañar que el político sea sustituido por el consultor y que este, a su vez, se acostumbre a diseñar políticas y construir como si no hubiera otro objetivo que el de obtener una opinión pública favorable”, frase contundente de Rafa Rubio, quien se refiere a este tópico de esta manera y añade:

“Sin embargo, cuando el asesor, olvidando un principio básico de la profesión, comete la irresponsabilidad de extralimitarse y acaba por sustituir al líder, el problema no está en el sustituto, sino en el sustituido”.

Este fenómeno le sucedió muy claramente a Richard M. Nixon, expresidente de Estados Unidos y a su canciller de Relaciones Exteriores, el genial Henry Kissinger, quienes intercambiaban “inconscientemente” (queremos creer) sus roles, confundiendo con ello a los líderes chinos en 1972, cuando los americanos intentaban por vez primera visitarlos, hecho histórico que se consumó para establecer relaciones diplomáticas. Kissinger (que aún hace labores de cabildeo en Harvard), muchas veces actuaba utilizando su voz como la presidencial.

Otro caso muy sonado lo tenemos con los hermanos Kennedy en octubre de 1962, cuando en ocasión de la crisis de los misiles con cubanos y rusos, Bobby, el fiscal de su hermano John F. Kennedy, acude a la embajada moscovita a presionar a su ocupante para que los barcos soviéticos dieran vuelta en su curso a aguas cubanas. La crisis se evitó, pero los roles se intercambiaron.

Recurriremos de nueva cuenta al triángulo equilátero, llamado de Hierro por su creador Hugh Heclo, para dejar perfectamente clara la forma esquemática y balanceada que debemos tener para resolver los casos de lobbying que se nos presenten, evitando por supuesto cualquier confusión de roles.

Veamos el siguiente ejemplo:

En el vértice de arriba colocaremos a la entidad proponente de la iniciativa a cabildear, en el de la derecha, la entidad que analizará la misma y en el ángulo restante pondremos a la entidad revisora. Es un ciclo dinámico y respetuoso de las organizaciones participantes en el proceso y con él se pueden impulsar desde Reformas de Ley, proyectos sociales, consultas y desarrollo de eventos.

¿Qué tenemos?

La comunicación es tan precisa como las figuras geométricas y los elementos, tanto para el cabildeo como para las políticas públicas, deben tener un balance y un líder bien definido.

Nos encontraremos más adelante.