Los que se van, los que se quedan y los egresados

Daniel GranattaPor Daniel Granatta
Twitter @danigranatta

Hoy hace un mes que Rafa comenzó su nueva andadura laboral tras volver a España después de casi diez meses trabajando con nosotros en Saltillo. No es que a uno le dé pena que los amigos se vayan a otro lugar, porque no por eso dejan de ser amigos, pero sí llega un cierto aroma de melancolía cuando uno se pregunta qué fue lo que pasó para que esa persona se fuera. ¿Nostalgia? ¿Incomodidad? ¿Mejor sueldo? A menudo, la crítica (cuando la hay) para el que se va suele ser suele tener que ver con alguno de los anteriores factores, pero a veces uno se pregunta si a quien se fue se le crearon todas las condiciones para que no lo hiciera.

¿Demasiados proyectos? ¿Demasiados pocos? ¿Demasiadas horas? ¿O demasiada poca motivación? Andaba yo en esas tribulaciones (qué motiva a la gente cuando está en su trabajo, lo que creo está directamente relacionado con la calidad del trabajo que se realiza) cuando encontré este vídeo-animación basado en una charla de Dan Pink en el foro de RSA:

Entonces, como hay tanta gente egresada en diseño, publicidad, comunicación y mercadotecnia en México estos días finales de Mayo y primeros de Junio, me pregunto cómo van a afrontar su futuro laboral, si tomando al asalto tanto las marcas como los departamentos creativos y de planning de las agencias, o si se van a incorporar al magma de mediocridad en el que se encuentra actualmente la publicidad mexicana, qué mal estudiar cuatro o cinco años para terminar siendo más de lo mismo. Lo relacioné con esta charla de Sir Ken Robinson en TED, continuación de su (ya) legendaria primera participación, acerca de que la educación no necesita reformas periódicas, sino una reestructuración desde su base:

Es una generación interesante la de egresados de este año: nacidos más o menos en 1987 ya no tienen (probablemente) el cambio de paradigma de los que nacimos antes, que llamamos “digital” a las cosas porque conocimos la época de cuando las cosas no eran “digitales”, aunque creo que a estas alturas lo digital o no es la persona, y no las cosas que utiliza. Por eso causa una cierta preocupación ver a todos esos jóvenes, por ejemplo, retweeteando como locos algunas frases para el “marketing 3.0” citadas por Kotler hace un par de días en un foro sobre mercadotecnia; qué bárbaro ese Kotler, aún no termina de enterarse del presente (así andamos todos) y ya anda pronosticando el futuro.

Y yo desde aquí sólo puedo decir que qué hueva, oiga, estudiar cuatro o cinco años para que al final el futuro me lo dicten desde el escenario de un evento al que asisto de oyente. Y además retweetearlo. En mi opinión, en esta época, el futuro depende únicamente (o no) del talento y ganas de trabajar que uno tenga (o no) y de las herramientas, aplicaciones y plataformas que se construyan por ello. Y si usas redes sociales y medios digitales en tu vida diaria no deberías dejar de hacerlo en la marca o agencia en que trabajes sólo porque allí no haya llegado aún el viento del cambio. Esto es, no puede ser que de 9am a 7pm uno sea “licenciado”, siendo “usuario” el tiempo restante. Lo ideal es ser uno solo, y cuanto más cerca estemos todos de esa unidad más cerca estaremos de tener una publicidad más relevante.

Andaba yo en esas tribulaciones cuando Pablo Ferrari, que es (y muy bueno) director creativo en Olabuenaga, me envió un correo, diciéndome que había encontrado a Alexander, un chico con un perfil interesante, en la revisión de portafolios del Portfolio Night 8. Y entonces Alexander me escribió un mail para decirme que Pablo le había dicho que me escribiera adjuntando su portafolio, y yo, que ando con mucho trabajo, no alcancé a contestarle con la rapidez requerida. Y entonces Alexander le escribió a Ulises, uno de mis jefes, para decirle que me había escrito con su portafolio, pero que como no le había contestado yo, que si podría hacerlo él. Y lo cierto es que el portafolio de Alexander es más que interesante, por lo fresco, por lo naturalmente que sus ideas viven y viajan entre plataformas. Y ahora mismo no recuerdo si Alexander es egresado o no, la verdad es que no me importa, yo le contrataría sin dudarlo un segundo, primero por sus ideas, y segundo por luchar para que alguien las viera. Las cosas no vienen a uno, tienes que hacer que sucedan.

Casualmente, porque parece que uno encuentra cosas en el camino con una sincronización que asusta, me topé con este texto, “Jóvenes viejos”, de César García, fundador de BOB, acerca de su decepción al revisar determinado número de portafolios de aspirantes a trabajar en el mundo publicitario en España. El texto es ciertamente demoledor, pero no tan enriquecedor como el debate posterior en los casi treinta comentarios que los usuarios escribieron, creándole al texto original un prisma distinto y (casi) completo: la opinión de los que ya están, acompañada y puntualizada por los que llegan.

Porque, cuando se juntan talento y voluntad, los que llegan también tienen mucho que decir, porque son inexpertos pero no tontos, como pude comprobar durante estos últimos meses impartiendo clase y coordinando algunos proyectos de la segunda generación de la escuela Digital Invaders. El pasado lunes tuvieron su fiesta de graduación y expusieron a todos los que nos visitaron en la agencia todo aquello que hicieron (y el porqué) durante su curso. Fue sorprendente… no, emocionante, ver proyectos realizados por gente inexperta pero que perfectamente podrían ser considerados para la lista de premiados de eventos de publicidad como el Círculo de Oro de este mismo año. échenles un ojo, el futuro que muchos buscan para su agencia o marca está encarnado en muchachos como ellos.

Y bueno, al final todo esto para decirles que extrañamos a Rafa por aquí, y que esperamos que esté muy bien en su nuevo trabajo, porque si al final no encuentras en un sitio las condiciones de motivación que buscas, es lícito y sensato buscarlas en otra parte. Ojalá los actores de la industria (marcas y agencias) nos preocupemos más por crear la motivación para la mayor cantidad de gente posible en nuestro entorno: si ya de por sí es complicado encontrar talento, razón de más para cultivarlo con mimo y cariño.