El fenómeno sustentable que se ha presentado a nivel mundial, ha establecido nuevas pautas a partir de las cuales, diversas marcas han comenzado a hacer ajustes a su oferta de productos.

Parte de estos cambios es la restricción de popotes de plástico en la venta de bebidas con lo que se lograr cambiar la cultura de consumo.

Una forma de hacer este cambio es con la venta de packaging o materiales amigables con el medio ambiente, tal como lo ha hecho Starbucks y sus popotes de papel, que se han convertido en la sensación dentro de redes sociales.

Todo este fenómeno que ha motivado a las grandes marcas de consumo, a cambiar la cultura que recurría a estos popote no ha estado exenta de polémica.

Recordemos que en el caso de la cadena de café, la marca fue criticada por grupos con capacidades diferentes, quienes advertían que la prohibición de popotes de plástico los limitaba en su oportunidad de salir a la calle a consumir bebidas, sobre todo en días de calor.

Disney en cambio, fue criticada porque su ocurrencia de prohibir los popotes, lejos de obtener una respuesta positiva en redes sociales, de hecho, llevó a los usuarios a criticar que las medidas que debería de cambiar la compañía era el excesivo precio en sus entradas a los parques de diversiones, que es donde aplicó la restricción.

De vuelta a Starbucks, la compañía incluso ha sido criticada en redes porque el envoltorio de sus nuevos popotes “ecológicos” es de plástico.

Las marcas se están llevando una enorme lección, que es la de implementar acciones ecológicas en la cultura de consumo de manera lógica. Tal como funciona una simple campaña publicitaria, se debe de contar con planes de escape ante una crisis de marca, que una simple idea pueda provocar en el mercado. Por ahora, parece que las marcas no lo están haciendo bien.

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