Entender a las personas como individuos antes que como clientes es una exigencia constante en el mercado publicitario. La desconfianza generalizada en el sistema es la causa. El consumidor busca aliados que le permita encontrar soluciones a aquellas necesidades que trascienden al consumo.

Según proyecciones de Accenture, sólo el 7 por ciento de los tomadores de decisiones creen que sus acciones son capaces de superar las expectativas de sus clientes.

Cubrir esta demanda al estudiar a los públicos meta como parte de un contexto más global,  es un hecho que pocas marcas logran llevar a la práctica con éxito.

Estimaciones de Edelman refieren que el 87 por ciento de los consumidores desean establecer relaciones más significativas con las marcas; sin embargo, sólo el 17 por ciento piensa que las firmas comerciales son capaces de construir el entorno ideal para que estas conexiones tengan lugar.

El conocimiento que una marca debe tener sobre el mercado en el que vende es muy importante, debido a que como sucede en el marketing político, el mensaje de una campaña puede provocar sensaciones contrarias a las que realmente se están manifestando.