Los desafíos de las ES en los tiempos de AMLO

Como no hay fecha que no se cumpla (…), la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo), encabezada por su presidente Roberto Díaz de León, realizará esta semana su ya tradicional convención anual, la cual cumplirá 31 años en este 2019. A partir de mañana miércoles 05 de junio, los empresarios gasolineros de nuestro país se reunirán tres días para trabajar, analizar y hacer prospectivas del sector en el World Trade Center (WTC) de Boca del Río, Veracruz.

Esta Onexpo 2019 Convention & Expo, tiene una cariz especial, sobre todo porque es la primera que se organiza bajo el mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien como sabemos, desde que ganó las elecciones de 2018 ha ejercido una fuerte presión sobre el sector energético.

La red de estaciones de servicio (ES), que hoy en día se encuentra compuesta por alrededor de 12,500 unidades que operan a lo largo y ancho la República Mexicana mediante empresarios gasolineros, generan alrededor de medio millón de fuentes de empleo, directas e indirectas.

Cabe recordar que a estos empresarios gasolineros les tocó vivir la Reforma Energética del ex presidente Enrique Peña Nieto, en diciembre de 2013, y la aprobación de sus leyes secundarias en agosto de 2014, que fue el momento cuando se empezaron a hacer los primeros anuncios de nuevas marcas de ES que llegarían a operar en nuestro país. Así, los empresarios de este sector se prepararon, a golpes de anuncios de inversión para modernizar sus ES, con el fin de dar la batalla a las grandes empresas trasnacionales que empezarían a entrar a nuestro territorio.

La apertura del sector abrió la Caja de Pandora, y por tanto, se empezaron a ver muchas alianzas entre grupos gasolineros, antes impensables. Las gasolinerías estaban a punto de desaparecer como se conocían hasta entonces y esto puso a los empresarios del ramo el desafío de ser muy creativos para sobrevivir en el mercado, o bien, perecer a manos de las firmas extranjeras que entrarían a México.

En este maremágnum de cambios, Petróleos Mexicanos (Pemex), que había sido el único actor hasta entonces, hizo un relanzamiento de su franquicia, con el fin de tratar de retener a estos empresarios que tuvo cautivos durante 80 años. Sin embargo, como hemos visto en las calles desde hace al menos dos años, esto no le funcionó muy bien. La empresa que dirige Octavio Romero Oropeza ha perdido 30% del mercado ante los nuevos jugadores externos, además del surgimiento de marcas nacionales, como OxxoGas y G500, entre otros.

A la par, pudimos empezar a ver a diversas ES con una marca distinta a la de Pemex por todo el país, sin embargo, hasta inicios de 2018 las gasolinas eran las mismas que proveía Pemex, independientemente de la marca que las vendía, dado que la empresa productiva del Estado era el único actor que podía seguir importando combustibles, a pesar de que la CRE había estado otorgando permisos de importación a varios jugadores nacionales.

Pero en esta ecuación Pemex no tenía la infraestructura de almacenamiento y distribución suficiente para que los empresarios del sector pudieran empezar con la tarea de importar combustibles, sobre todo en Terminales de Almacenamiento y Reparto (TAR), con sus más de 80 unidades terrestres y marítimas, además de la red de oleoductos de la que tanto se escuchó a inicios de año con el tema del combate al huachicol.

El contexto estaba dado para que los empresarios de este sector aprovecharan la oportunidad y se unieran en el desarrollo de infraestructura para la transportación y distribución de gasolinas y diésel en varias regiones del país, el cual se promovía como otro negocio en el cual los empresarios podrían participar, antes reservado solo a la empresa productiva del Estado.

Lo cierto es que el mercado nacional se pobló de marcas súper posicionadas a nivel internacional, como BP, Exxon, Repsol, Shell o Chevron, entre muchas otras, lo que obligó a los empresarios de este sector a aliarse para lograr mejores condiciones de mercado, o bien, a sumarse a la red de ES de los nuevos jugadores internacionales, que llegaron ávidos de encontrar espacios para instalar su marca.

El anuncio de la llegada del nuevo gobierno en julio de 2018, inyectó incertidumbre al sector de ES, el cual desde 2014 había anunciado inversiones superiores a los 400 mil millones de pesos, para transformar los puntos de venta. Los empresarios del sector estaban conscientes de que ante la llegada inminente de compañías internacionales tenían que empezar a competir en otros terrenos, como el de la innovación, con inversiones importantes en las ES que mejoraran la oferta del consumidor mexicano.

Y así empezó la transformación, pues las ES ya no tenían que surtir solo gasolinas y despachar litros de a litro, sino ofrecer una serie de servicios que añadieran valor a la experiencia de visitar una ES, como tiendas de conveniencia, pago de servicios, comida, autolavados, llenado de aire con nitrógeno y otros más. En suma, la idea era transformar la experiencia del consumidor final. Este modelo beneficiaría a las empresas del sector con ingresos adicionales a la mera venta de los combustibles, con el fin de aumentar su rentabilidad tan cuestionada últimamente.

Muchos son los desafíos del sector de ES en los tiempos de AMLO, los cuales van desde tener una lectura política correcta de las señales del nuevo gobierno, modernizar su operación y administración interna para ofrecer mejorar su rentabilidad y ofrecer buenos precios al consumidor -como les ha sugerido el nuevo gobierno y como lo ha aceptado públicamente el mismo Roberto Díaz de León-, cumplir con todo su marco normativo y pago de impuestos, cooperar con la autoridad en todo momento -léase Profeco-, añadir valor al cliente en cada visita a la ES y, en suma, estar a la altura de los nuevos tiempos.