El anuncio de la Casa Blanca sobre un posible arancel a las importaciones mexicanas en Estados Unidos, provocó movimientos a la baja en la mayoría de los mercados a nivel mundial.

La amenaza firmada por Trump que busca reducir el flujo de inmigrantes indocumentados en la frontera sur de su país afectará gran parte de la cadena comercial en la Unión América al tiempo que en México representaría una deceleración importante de la economía.

Tal y como indicó Gregory Daco de Oxford Economics para Market Watch “los impuestos representan un riesgo significativo para la actividad comercial tanto al norte como al sur de la frontera”, al tiempo que apuntó que México podría caer en recesión, mientras que el crecimiento de Estados Unidos podría caer a 1 por ciento o menos durante 2020.

Miles de millones en juego

La gran cantidad de productos y materias primas que llegan de México a la Unión Americana año con año está relacionado con casi todos los segmentos económicos importantes para este último país, situación que por definición tendrá impactos negativos en la cadena de valor.

Por un lado, las importaciones mexicanas en 2018 alcanzaron un récord de 347 mil millones de dólares, en donde el sector automotriz, electrodomésticos y la industria alimentaria figuraron como grandes protagonistas.

A esto se suma que México es el segundo más grande para las exportaciones estadounidenses. Tan sólo el año pasado se realizaron envíos por un valor de 265 mil millones de dólares, actividad que representa cerca de 1 millón de empleos en Estados Unidos, de acuerdo con estimaciones de NAM.

El consumidor, el más afectado

Como sucede cada vez que las cargas impositivas se elevan, el consumidor final será uno de los grandes afectados, toda vez que es el jugador que en cada compra los costos más altos que para las empresas supone abastecerse de insumos.

En este sentido, de imponerse un arancel de 5 por ciento a todos los productos procedentes de México en Estados Unidos, y si este costo se traspasa al consumidor final, lo cierto es que los clientes en el mercado norteamericano pagarían cerca de 17 mil millones de dólares adicionales al año por la compra de productos, en muchos casos básicos.

Esta suma podría incrementarse a 87 mil millones si los aranceles se fijaran en 25 por ciento, escenario que sería una realidad durante septiembre próximo si el flujo migratorio ilegal no descendiera en la frontera entre México y Estados Unidos.

Desde otro punto de vista, se estima que los estadounidenses consumen 12.000 millones de dólares en frutas y verduras mexicanas al año, según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Si el arancel llegara a su tope (25 por ciento), estos compradores pagaría cerca de 3 mil millones de dólares adicionales por los aguacates, tomates, mangos y otras frutas y verduras.

A decir de  Neil Bradley, director de políticas de la Cámara de Comercio de los Estados Unido, “imponer aranceles a los bienes de México es exactamente el movimiento equivocado. Estas tarifas serán pagadas por las familias y empresas estadounidenses sin hacer nada para resolver los verdaderos problemas en la frontera”.

En México

El riesgo estaría en una afectación directa a la cadena de valor, en donde el consumo interno podría disminuir ante una baja en el poder adquisitivo.

En otras palabras, el consumidor mexicano verá afectado su poder adquisitivo derivado del incremento en el costo de los productos elaborados que se importan desde Estados Unidos y que contienen materias primas de origen mexicano, con lo que la cadena comercial estaría en riesgo.

La dependencia económica que experimentan Estados Unidos y México ahora podría desarrollarse en medio de una guerra comercial, en donde las empresas y el consumidor final sería los grandes afectados tanto en términos de costos, como en una posible ruptura de la relación sana entre estos dos jugadores.