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Lo que la muerte de Quibi dice sobre el consumidor y la estrategia de Netflix

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La propuesta de Quibi era ofrecer contenidos cortos para llenar espacios de tiempo reducidos, pero olvidó un aspecto clave.

Con una propuesta que parecía única y adaptada a las necesidades del merado actual, Quibi, la plataforma de video en streaming que con un fuerte enfoque en dispositivos móviles, anunció que cerrará su servicio de manera definitiva luego de apenas seis meses de operaciones.

El reporte fue dado a conocer por The Wall Street Journal medio que recuerda esta propuesta fue capaz de levantar más de mil 750 millones de dólares en inversión privada, pero ni siquiera esta bada despreciable cantidad fue escudo ante el mal que ahora mismo afecta todos los negocios: la pandemia.

¿Una buena propuesta en un mal momento?

La decisión de cierre fue sorpresiva, luego de que a su salida, diversos especialistas indicaban que Quibi podría ser un un digno competidor para Netflix o HBO gracias a una propuesta que además de ofrecer interesantes garantías a los creadores de contenido, se adaptaba a consumidores cada vez más móviles, que tienen espacios pequeños para disfrutar de contenidos de entretenimiento.

Aunque la pandemia fue factor la realidad es que la desaparición de la plataforma era más que una muerte anunciada, si consideramos que en su propuesta estaba sustentada en promesas que, aunque a primera vista parecían innovadoras, terminaron por ser la parte central de su fracaso.

A pesar de que este servicio tenía detrás a algunos de los grandes nombres del mercado de la tecnología y de los contenidos audiovisuales, al tiempo que invirtió millones de dólares por fichar a estrellas de Hollywood para hacer e sus contenidos algo más atractivo, la realidad es que esto no le alanzó ante la agresiva oferta de sus competidores. Más integrante es reconocer que la desaparición de este servicio ha dejado en claro los aciertos de firmas como Disney y Netflix.

Dos grandes puntos flacos

La desaparición de Quibi responde a dos fenómenos que hicieron de su negocio algo insostenible en plena pandemia: el contenido y la falta de oferta de valor.

El cierre de esta plataforma dejó en claro que para entrar al mundo del streaming bajo demanda, mercado que generó durante el año pasado ingresos estimados en más de 29 mil 740 millones de dólares, según estimaciones de Video Advertising Bureau, comScore y Nielsen, es necesario tener algo más que un plan de entrega de contenido pensado en los consumidores.

El contenido debe tener pasión uy vida propia tal como lo propuso Disney Plus con Baby Yoda o como lo ha hecho Netflix en su propuesta de convertir producciones locales en fuertes fenómenos a nivel mundial.

Esto es especialmente importante en un mercado saturado, en donde el marketing alrededor del contenido juega un rol potencialmente importante. 

“El contenido de Quibi no es malo, es perfectamente correcto. Es solo que es duro lograr la atención de una nueva audiencia sin contenidos que sean muy atractivos”, apuntaba desde Fortune en mayo pasado. 

En otras palabras, a pesar de que Quibi ganó dos premios Emmy hace unas semanas y logró nominaciones para dos más, su contenido simplemente no ofrecía nada que realmente moviera a las audiencias y la falta de marketing pudo ser una gran razón.

Si lo tengo gratis, ¿para qué pago?

A esto se sumó el pago de una membresía que si bien estaba dentro del fango manejado pro el resto de los jugadores, no justificaba el pago.

Y es que nadie va a pagar por algo que puede obtener gratis. La propuesta de Quibi era ofrecer contenidos cortos para llenar espacios de tiempo reducidos, por ejemplo, al trasladase de un lugar a otro. No obstante, esta necesidad está cubierta por otras plataformas como T-ikTok y Youtube en donde el consumidor puede acceder a este contenido de forma gratuito (claro a cambio de publicidad o la comercialización de sus datos).

Esta plataforma “creó algo que fue beneficioso para los creadores de contenidos”, destacó al Times Michael Goodman, de Strategy Analytics, pero “el mercado habló diciendo que consumir contenido premium no es lo que los consumidores quieren”. 

Para muchos la propuesta de Quibi en el terreno del streaming fue una burbuja desde el comienzo. En la primera semana de lanzamiento, el servicio registró 1,7 millones de descargas en iOS y Android, una cifra que llamó la atención de los analistas.  

Lo cierto es que la bomba explotó luego de que terminó el periodo de prueba gratuito por tres meses.

Con precios que iban desde 4,99 dólares mensuales (con anuncios) hasta 7,99 dólares al mes (sin anuncios) pocas fueron las personas que decidieron mantenerse como suscriptores.

Datos compartidos por la propia Quibi, indicaron que 90 por ciento de sus usuarios abandonaron el servicio al terminar el periodo de prueba. 

DE esta manera, no resulta extraño que los periodos de prueba en plataformas como Netflix se hayan reducido. La marca con este movimiento busca dar mayor a su contenido y una razón al consumidor para pagar una suscripción, hecho que Quibi olvido y que ahora paga con su desaparición.

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