Lo que la corrección política se llevó

Ya en 2017 “Lo que el viento se llevó” fue sacada de cartelera del Teatro Orfeo en Memphis, Tennessee, luego de haberse proyectado por 34 años de manera anual. Hace una semana, el 9 de junio, el filme fue retirado de HBO Max como resultado de las protestas por el caso de George Floyd y como respuesta a una carta abierta del guionista John Ridley publicada en Los Angeles Time; el filme ha sido criticado por retratar de manera incorrecta a la comunidad de color. La medida agradó a algunos, sorprendió a otros y reavivó el interés de otros tantos más, catapultando sus ventas en Amazon donde se ubicó entre los productos más vendidos. Más allá de ello, lo preocupante está en una postura que pretende sacar de circulación y/o alterar películas, clásicos o no, en aras de la corrección política.

Por ejemplo, Disney estuvo a punto de suprimir la escena en “Dumbo” (1941) donde aparece Jim Crow debido a que el personaje ha sido denominado como negativo para la comunidad de color. La cinta ha sido criticada por perpetrar estereotipos (otro ejemplo lo da el que todos los trabajadores del circo son negros y ninguno tiene un rol que no sea de servicio). La escena al final se conservó y en su estreno en la plataforma Disney + se incluyó la leyenda “puede contener representaciones culturales anticuadas”. Ninguna de esas escenas se retomó en la versión en live-action estrenada en 2019. El estudio ha sido señalado por otras tantas situaciones donde sus personajes son o se ven en situaciones inadecuadas. En “Toy Story 2”, Stinky Pete les promete roles importantes a las Barbies, sugiriendo algún tipo de favor a cambio, mientras que en “La dama y el vagabundo” la “Canción de los gatos siameses” fue regrabada para evitar ofender a la comunidad asiáticas. Las versiones en live-action de “El rey león” y “Aladino” deben principalmente sus cambios a evitar repetir otros estereotipos.

El caso más notorio es “Canción del sur” de 1946. La película ha permanecido fuera de circulación prácticamente desde su estreno. No se lanzó en video y todo parece indicar que seguirá así más tiempo; no formará parte del catálogo de Disney +. La cinta ha sido considerada como uno de los grandes musicales por el American Film Institute y es responsable de darle la primera estatuilla dorada a un actor negro (James Baskett recibió un Oscar Honorario, aunque no le fue permitido el acceso a la ceremonia). Sin embargo, desde su estreno se le denominó ofensiva y racista. Es una adaptación de la novela “Tío Remus” de Joel Chandler Harris. Disney no es el único caso. Por citar sólo algunos otros filmes, “El llanero solitario”, “Borat”, “Diamantes para el desayuno”, “Taxi Driver” y prácticamente todas las primeras de Bond, han sido señaladas.

Volviendo a “Lo que el viento se llevó”, su valor artístico e histórico hizo que se agregara a la Biblioteca del Congreso como parte del Registro Cinematográfico Nacional en 1989. El American Film Institute la ha incluido desde 1998 entre las diez mejores películas en la historia del cine. La película fue nominada a trece premios de la Academia y recogió ocho, incluidos Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actriz para Hattie McDaniel, quien se convirtió en la primera actriz de color en ganar una estatuilla. La cinta recibió dos reconocimientos honorarios por cuestiones técnicas. Las críticas en su contra refieren a que las mujeres de color son mostradas de forma desfavorable, en actitudes que indican que están satisfechas con su vida de servicio, ignorando que muchas de ellas eran esclavas. La escena donde los protagonistas Scarlett O’Hara y Rhett Butler tienen sexo a pesar de que ella se niega también ha sido condenada como una forma de validar la violación marital.

Más allá de las fallas o malas representaciones de “Lo que el viento se llevó” y de cualquier otra película, para el caso, incluso sobre su valor artístico, social o político, y al igual que para otras expresiones artísticas o comerciales, buscar que sean modificadas, censuradas o sacadas de circulación equivale a anular u ocultar un pasado que no es otra cosa más que el camino que nos ha traído al presente. Las obras son hijas de su tiempo. Que representan de forma incorrecta o inadecuada de acuerdo con los estándares actuales, definitivamente. Que afortunadamente hoy se ven las cosas de manera distinta, sin duda alguna. Pero el pasado no puede ni debe ocultarse o alterarse. Sea doloroso o no, debe preservarse. La inclusión de una leyenda, indicando que hay algo que hoy se mira distinto, es apropiado, no la alternación de la obra. Ya George Santayana lo dijo muy bien, “aquellos que no recuerden el pasado, están condenados a repetirlo” y el cine no sólo es un viaje al pasado, es una forma de reconectar emocionalmente y, utilizado correctamente, de corregir en el presente. Quizás también convenga tener presente que el cine es o puede vérsele también como el mensaje… y no se trata de matar al mensajero, ni si quiere a quién envía el recado, sino de entenderlos y de entendernos… de construir puentes en lugar de muros.

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