Llamar la atención

Hay algo que me llama la atención precisamente porque llama la atención. Me refiero a los titulares de la versión digital de Merca 2.0.

Pocas veces se habla en una columna de la propia revista en la que esta hace presencia cada mes. Y siempre es bueno considerarlo por agradecimiento, por honestidad y por valores editoriales.

Hay algo que me llama la atención precisamente porque llama la atención. Me refiero a los titulares de la versión digital de Merca 2.0.

En medio de una abundancia extrema de contenidos (aclarar que se omiten adjetivos), resulta muy complicado atraer la atención de un público, que además tiende a ser específico por el enfoque publicación: negocios, marketing, comunicación.

La revista lo logra, hasta el punto de que no te puedes saltar la lectura de artículos, que por fin, están bien titulados. Bien por el contenido y bien por la redacción atractiva. Bien por la teoría y por la practicidad de dichas publicaciones. Chapeau.

Con mucha frecuencia, hay quien escribe pretendiendo llenar espacios. Proponen palabras, palabras y palabras para llegar después de mucho tiempo a la idea central que quieres transmitir.

La realidad es que si el titular no comunica y la primera línea no explica, tenemos que pensar que la lectura del artículo significa una pérdida de tiempo. El lenguaje periodístico es explicativo, ´gil, directo, interesante, Útil, oportuno, cuidado. Por citar cualidades que como dirÍan los abogados se citan en forma enunciativa más no limitativa. Y este lenguaje se puede captar desde el titular.

Se nos olvida fácilmente al escribir la maravillosa relación entre sujeto y predicado. En el afán de prescindir del verbo ser y de los gerundios (que a mí me parecen preciosos) se construyen circunloquios que, como dice la palabra, dan vueltas y vueltas para solo cansar o aburrir al lector.

En la comunicación sigue funcionando el reportaje, la nota, el boletín, la infografía, el video, el biter. Continua teniendo valor lo de siempre. Pero en estas herramientas cásicas y quasi eternas, hay que seguir escribiendo bien y llamando la atención. No hay que caer fácilmente en el menosprecio de estas formas de comunicación. A lo que hay que dedicarse es a hacerlo con calidad para que genere interés.

Y si no, por lo menos que haya claridad en lo que se escribe, que también se agradece enormemente. Este es el arte de comunicar: llamar la atención sobre tópicos relevantes para fortalecer el reconocimiento y la reputación. Fuera de esta dinámica, todo es palabra fácil.