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Lenguaje inclusivo, una necesidad del mercado

Tanto en la esfera pública como privada, el lenguaje inclusivo es una necesidad del mercado.

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  • El lenguaje utilizado de forma inadecuada es también una forma de discriminación, aplicarlo de manera integral y coherente en el sector público o privado habla de una sociedad que apuesta en la diversidad e igualdad.

  • Además, en términos de comunicación y marketing hay una fuerte demanda del mercado. 

  • De esta forma, se elimina la situación de vulnerabilidad de los discriminados.

 

La discriminaron estructural contra las mujeres, que constituyen la mitad de la población, así como otros grupos históricamente posicionados en situación de vulnerabilidad, se manifiesta en un conjunto aciones, creencias, estereotipos en el inconsciente colectivo. En ese contexto, el lenguaje y la comunicación son elementos esenciales en la elaboración de contenidos, enfoques, y en la construcción de realidades. Hoy en día, tanto en la esfera pública como privada, el lenguaje inclusivo es una necesidad del mercado.

“En términos de marketing y comunicación está empezando a ser muy relevante, ¿por qué? porque hay una demanda, el lenguaje inclusivo hoy por hoy ya no es una moda, es una necesidad del mercado. Las empresas están empezando a asumirlo como un mensaje que tienen que lanzar y ahora mismo tienen una herramienta que les puede proporcionar esa seguridad” dice Themis en entrevista exclusiva con Merca 2.0.

Con el uso inclusivo del lenguaje en las comunicaciones escritas y verbales, se contribuye en la eliminación de estereotipos de género sesgos sexistas y diversas formas de discriminación que constituyen la base de la desigualdad.

 

Grupos en situación de vulnerabilidad y/o históricamente discriminados

La discriminación presente en el lenguaje por motivo de sexo, edad, identidad y expresión de género, orientación sexual, características sexuales, origen o por encontrarse en situación de discapacidad es variable. El factor común es el daño que ocasiona a la dignidad de las personas como consecuencia de su pertenencia a un determinado grupo identitario a determinada intersección, y como se ve afectado en el ejercicio de sus derechos, de su ciudadania y su inclusión en la sociedad, dice la Organización de los Estados Americanos (OEA)

Hay prejuicios, estigmas y estereotipos en el lenguaje escrito, verbal y audiovisual que discriminan a colectivos y personas en base a sus audiencias.

Y por ejemplo, para combatir el lenguaje incorrecto para las personas LGBTI, es necesario dar visibilidad a las divertidas identidades y expresiones de género, orientaciones sexuales, y características sexuales. Tampoco es necesario mencionar la orientación sexual, identidad de género, expresión de género o características sexuales.

La discapacidad, como el concepto de género, es una construcción social en constante evolución y envuelve una serie de mitos y estigmas en relación a lo que puede o no hacer la persona. Para promover el lenguaje inclusivo es necesario hablar directamente con la persona con discapacidad y no asumir su incapacidad con base en la apariencia, hay que conocer lo que quieren comunicar.

El sistema lingüístico español ofrece posibilidades para que hoy no haya discriminación. Para evitarla, hay que dejar de utilizar el masculino genérico, porque dicha utilización unívoca contribuye a invisibilidad colectivos de personas, ya de por sí históricamente discriminadas. Cada persona debe ser nombrada.

Evitar la designación asimétrica de mujeres y hombres, ocurre cuando se cita a las mujeres por el nombre y a los hombres por el apellido, es recomendable utilizar una designación paralela; evitar la tendencia de que el género masculino preceda siempre al femenino.

Actualmente, la Organización de los Estados Americanos, propone propuestas para abandonar el sexismo lingüístico en la redacción, como: privilegiar el uso del lenguaje neutral, fórmulas válidas acordes a las identidades de género auto-percibidas, es decir, no hay que suponer nada, respetando el nombre sentido de cada persona, que corresponda al del género con el que se identifica. Asimismo, no jerarquizar la realidad social.

Según el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile, la opción de elegir un lenguaje inclusivo de género, ademas de tener fundamentos linguísticos, tiene objetos sociales como el de democratizar el lenguaje y dar visibilidad social a los géneros femenino y masculino, logrando de esta manera una sociedad más igualitaria y transparente.

Asimismo, hay formas de comunicarse inclusivamente sobre personas en situación de movilidad humana, sobre las personas mayores, sobre los pueblos indigenas, sobre las personas afrodescendientes.

Una demanda del mercado 

“El sector publico y el sector privado están demandando el lenguaje inclusivo. Las empresas privadas que puedan lanzar un mensaje inclusivo serán las de mayor reputación en el mercado”, asegura Themis.

Actualmente, no utilizar el lenguaje inclusivo es también una forma de comunicar: es negar que la naturaleza humana es inherente diversa y por lo tanto, se convierte en otra forma de discriminación y opresión.

Bajo esa premisa, el lenguaje utilizado de forma inadecuada es también una forma de discriminación, aplicarlo de manera integral y coherente en el sector público o privado habla de una sociedad que apuesta en la diversidad e igualdad.

“Que cada uno utilice el lenguaje inclusivo como le parezca, como sea su publico objetivo y como sean sus criterios de comunicación” dice Themis.

La propuesta para el uso de este tipo de lenguaje inclusivo es llamar la atención hacia las conversaciones necesarias sobre cuestiones normalizadas e internalizadas.

En la actualidad, es muy importante que empresas, marcas, organizaciones cuiden la forma en la que utilizan el lenguaje, de esta forma transmiten una buena imagen y dan a entender que esa marca tiene un fuerte compromiso social y que se preocupa por las personas, y eso es algo que los usuarios o consumidores valoran de forma positiva en reputación.

 

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