Durante la tarde de este lunes, el hashtag #LeerNoEsUnDelito se hizo tendencia rápidamente en redes sociales luego de que un usuario denunciará en a través de Twitter que le fue negado el servicio de biblioteca que ofrece el Metro de la Ciudad de México en dos de las estaciones que conforman su red de transporte.

De acuerdo con Tweetreach, hasta el momento dicha etiqueta ha registrado un total de 773 mil 083 impresiones con más de 228 mil 734 cuentas alcanzadas.

Los usuarios han utilizado dicha etiqueta para demostrar su apoyo al defensor de derechos juveniles, José Luis Gallegos, quien identificado como @JLGallegosQ en Twitter publicó un video en el que denuncia que fue detenido en la estación del Metro Chabacano del Sistema de Transporte Colectivo (STC), por tratar de ingresar a la biblioteca pública “Benito Juárez” ubicada en dicho lugar luego de que una trabajadora (quien no quiso dar su nombre), le negará el acceso al acervo bibliográfico. El hecho derivó en la detención del también estudiante de materia así como en la presentación ante un Juez Cívico.

Dentro del video que circula en redes sociales, se pude escuchar a la empleada del Metro argumentar que se ha negado el acceso por qué ya explicó al joven que dicha biblioteca y sus servicios “son una prestación para los trabajadores” de dicho medio de transporte.

La postura que contradice aquello que se publica en la página del sistema de transporte colectivo, en donde además de indicarse que se trata de espacio pensados en el “público usuario” se ofrecen los horarios de atención.

El hecho rápidamente ha ganado relevancia en redes sociales, en donde los usuarios han condenado la acción de la representante del metro de la Ciudad de México al tiempo que han expresado su apoyo a Gallegos.

Aún cuando desde sus redes sociales la red de transporte subterráneo respondió a las solicitudes del usuario afectado, lo cierto es que esto quedó opacado por la primera reacción ejecutada a manos de las persona encargada de la biblioteca.

El desconocimiento del producto así como la poca congruencia en la comunicación son las principales causas de esta crisis. EL verdadero problema radicó en la incapacidad de la trabajadora para explicar las condiciones de uso.

Si bien se trata de una de biblioteca pública, su uso demanda de un previo registro, del cual nunca se hace mención.

Conocer el producto es fundamental para mantener la buena imagen de cualquier marca. Ya sean públicas o privadas, las firmas se hacen gracias a sus trabajadores y si estos desconocen la oferta, poco se puede hacer por el resto.