LECCIONES DE ÚLTIMO MINUTO

La NFL dictaminó que era muy riesgoso para la integridad física de los jugadores disputar un partido en esa cancha, cuando increíblemente allí han disputado casi la totalidad de sus partidos, el América y el nuevo inquilino, Cruz Azul.

La NFL es así. Muy suya y muy propia; no sale a cualquier lugar, tiene la soberbia propia de ser la liga que más ingresos genera en todo el planeta y no le da el sí a cualquiera.

Por eso cuando la NFL acepta y decide que va a trasladar uno de sus partidos fuera de sus fronteras, más te vale que todo salga perfecto e impecable. No sea que se vuelva hacía ti a reclamarte que las cosas no funcionaron tal y como fueron planeadas y que no mereces ser digno de recibir una de sus experiencias.

Ese es también uno de los motivos por lo cual el Super Bowl es uno de los eventos anuales, (quizás la final de la Champions League sea el único que pueda acercarse), que más audiencia televisiva congrega, -no sólo en los Estados Unidos-, sino en todo el mundo.

Para la NFL, la expansión internacional es fundamental. Tal y como hace algunos años lo emprendió otra de las grandes competiciones yanquis, la NBA. Y seleccionaron a dos principalers mercados: Inglaterra y México. El estar incluidos en la lista no es cualquier cosa. Quizás varios países desearían poder albergar un partido de temporada regular, pero no todos son los elegidos.

Hasta ahora todo había ido bien. Grandes audiencias acudían al Estadio Azteca a cumplir su cita anual de empaparse de futbol americano y gozar la experiencia que supone presenciar un juego de la NFL en México.

De hecho, la segunda mayor asistencia histórica a un partido de temporada regular corresponde a nuestro país cuando en 2005, más de 103 mil espectadores asistieron al Coloso de Santa Úrsula para ver a los Cardenales de Arizona enfrentar a los 49’s de San Francisco.

Pero no sólo eso. El escenario también tiene la plusmarca al congregar en 1994 a más de 112 mil aficionados en un encuentro de pretemporada entre los Vaqueros de Dallas y los extintos Petroleros de Houston bajo la denominación del American Bowl. Todo ello representan grandes ingresos para la liga y de allí el gran interés que la NFL dispensa a México.

TODO SE DERRUMBA
Quizás no hubiera hecho falta eso, pero hace algunos meses el Estadio Azteca decidió cambiar su engramado que siempre se había distinguido como una de las mejores canchas del país, y optaron por una mezcla de pasto artificial y natural.

Esa decisión fue una auténtica insensatez. El Estadio Azteca, no sólo es el recinto futbolístico más importante del país, es un ícono de la arquitectura deportiva a nivel mundial. Sí, a la altura de Wembley, del Maracaná, del Santiago Bernabéu, del Camp Nou, del Centenario o de La Bombonera, por citar a algunos.

Es claro que hoy en día, los recintos deportivos no pueden subsistir albergando partidos cada siete o quince días.

Cada vez más hay que buscar eventos alternos que garanticen su rentabilidad, pero también deben establecerse límites para que no se conviertan en una pocilga como ocurrió con el gramado del Azteca en los últimos meses.

La reciente celebración de un innecesario concierto del canal Telehit fue la gota que derramó el vaso y la causante de innumerables pérdidas, no sólo para Televisa, dueña del recinto, sino también para los hoteles de la Ciudad de México, la industria restaurantera, la marca país, y por supuesto, la terrible desilusión de los fanáticos de la NFL que tuvieron que ver como los Carneros de Los Ángeles enfrentaban a los Jefes de Kansas City en su sede californiana en lugar de la capital de la República.

La NFL dictaminó que era muy riesgoso para la integridad física de los jugadores disputar un partido en esa cancha, cuando increíblemente allí han disputado casi la totalidad de sus partidos, el América y el nuevo inquilino, Cruz Azul.

Con ello queda demostrado que la NFL es una entidad seria, profesional y que sabe tomar las decisiones correctas en el momento oportuno. A ver si aprenden un poco de eso en la Liga Mx.

Por último el que esto escribe aprovecha la ocasión para mandar a mis amables lectores mis mejores deseos para estas fiestas de Navidad, esperando igualmente, que el próximo año sea sumamente venturoso para todos.