Lección para la vida del mercadólogo: nunca subestimes un boicot a tu marca

Chile. La neozelandesa Fonterra estaría por vender sus activos en el país. La causa: su marca insignia, Soprole, padeció una campaña de "compre local" que le hizo derrumbar las ventas.

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Soprole, una de las marcas de leche más importantes de Chile, está pasando por un grave problema luego de que un boicot le hiciera reducir drásticamente las ventas el año pasado, según dio a conocer la empresa.

Esta, y otras razones, llevaron a la casa matriz, Fonterra, la compañía neozelandesa dueña de la marca, a evaluar vender sus activos en Chile.

De hecho, ya estaría conversando con potenciales inversionistas que puedan estar interesados en adquirirla, según los medios locales, como BioBio.

¿Qué pasó?

La empresa de productos lácteos reflejó una fuerte baja en sus ventas del año pasado tras una campaña que llevó adelante un movimiento generado fundamentalmente en las redes sociales y que llamaba a “preferir lo local”. Es decir, a marcas rivales de Soprole como Colún, Surlat y Lonco Leche, todas de origen chileno.

Los resultados quedaron a la vista: en América latina, Fonterra perdió US$ 2 millones. Gran parte esa caída tiene asiento en el boicot, siempre según la empresa, ya que Soprole es la inversión extranjera más antigua de Fonterra y Chile su operación más importante.

De acuerdo con La Tercera, Fonterra está evaluando diversas alternativas para obtener liquidez y enfrentar un escenario de deuda en su país. “Entre los activos de los que podría desprenderse se encuentra Soprole, una de las mayores firmas de este negocio en Chile”, dice el medio.

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El precio de venta al que está siendo ofrecido Soprole ronda los US$ 1.000 millones e incluso podría llegar a superar esta cifra.

El diario de Nueva Zelanda NZ Herald también habla de la posibilidad de venta de activos en Chile, a la vez que dice que el gigante lácteo está llevando adelante un plan mayor de venta de activos por unos US$ 550 millones para reducir sus niveles de deuda.

El año pasado, Fonterra vendió Tip Top, una marca de helados en Nueva Zelanda, y planea deshacerse de Beingmate, una empresa de alimentos infantiles enriquecidos en China.

El boicot a Soprole fue originado por el llamado Movimiento Social Patriota, que argumentó que la compañía neozelandesa vendía leche con insumos extranjeros, perjudicando a los productores chilenos.

Marc Rivers, director de finanzas de Fonterra, dijo que “los porcentajes de margen bruto se redujeron” y responsabilizó a la campaña de “preferir lo local”, publicó La Nación.