• Todavía la mayor parte de los compradores en el Black Friday son mujeres

  • Los millennials son todavía la generación que más participa en esta celebración comercial

  • Para 2018, el cliente promedio gastó más de mil dólares durante estas 24 horas

Sería imposible desestimar el valor del Black Friday como celebración comercial. Y es que, a pesar de su origen en Estados Unidos (EEUU), rápidamente se ha expandido a otros confines del mundo. No solo es una oportunidad sin igual de compraventa para usuarios y marcas por igual, en especial considerando la época navideña. Representa también, entre otras cosas, una oportunidad de competencia para el retail, de hundir a rivales y hasta de activismo social.

No es para menos, considerando las monstruosas cifras de rendimiento que el Black Friday presume año con año. De acuerdo con Survey Monkey, el 20 por ciento de los adultos en EEUU aseguran que les gusta más esta celebración que antes. The Balance señala que en 2018, solo en su país natal, generó ingresos por 717 mil 500 millones de dólares (mdd). Por su parte, Much Needed apunta que hasta el 53 por ciento de la población participa en las ofertas.

Así pues, el fenómeno del Black Friday sigue igual o más vigente y dinámico como la primera vez que se lanzó al público. Por supuesto, esto no significa que la fecha solo haya subido sus ingresos y popularidad. A lo largo de los años, las tendencias del retail han tenido un efecto determinante en la forma en la que los consumidores se comportan durante este fecha. En especial en lo que respecta al uso de canales digitales frente a los espacios brick-and-mortar.

Black Friday está yéndose cada vez más al espacio digital

De acuerdo con Reuters, la edición 2019 de la celebración comercial está sorprendentemente vacía en las tiendas de EEUU. En las tiendas hay relativamente pocas personas haciendo fila para aprovechar los grandes descuentos de las marcas. En parte, porque muchas tiendas se decidieron a lanzar descuentos y promociones antes de la fecha. Asimismo, se teme que la tensión por las relaciones Beijing-Washington podría haber asustado a algunos consumidores.


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Pero hay una razón más clara para el relativo abandono del Black Friday: el ecommerce. Se estima que en 2019, las transacciones en línea incrementarán en un 20.5 por ciento frente al año pasado. Esto, para un total de siete mil 500 mdd. Ya desde el Día de Acción de Gracias, tan solo 24 horas antes, se había visto un salto del 24 por ciento anual en compras digitales. si a eso se le suman temporadas de ofertas más grandes, el pico de esta fecha va disminuyendo.

¿Muerte del retail brick-and-mortar?

El Black Friday no ha sido la única vez en la que el retail brick-and-mortar parece un poco más muerto a causa de su contraparte en línea. Para octubre, se reveló que seis en 10 usuarios veían al ecommerce como un complemento de las tiendas físicas. Sin embargo, todavía hay muchos agentes que dudan si en realidad su relación es de enfrentamiento. Eso sin contar que el muy nombrado apocalipsis retail muchas veces se ha ligado a la prevalencia del internet.

Sin embargo, es importante observar las cifras en perspectiva. Es cierto que el ecommerce tiene un efecto muy importante en la forma en la que los usuarios están comprando durante el Black Friday. Al mismo tiempo, hay que recordar no solo que hay varios factores que están modificando los hábitos de consumo de los usuarios este año. También se debe hacer notar que las ventas en línea aún ocupan un segmento relativamente pequeño del total del retail.

Muchas veces se ha hablado de la muerte y el apocalipsis del retail físico. Sin embargo, una y otra vez se ha demostrado que no solo no es cierto esa información. Las preferencias de las futuras generaciones podrían revivir lo que hoy se dice que está moribundo. Se trata de tendencias, a las que las marcas deberán adaptarse para seguir operando. Si algo se va a extinguir, sin solo las empresas que sean incapaces de adaptarse al cambiante entorno.