Las perlas del cuarto (sí, cuarto) debate republicano

El cuarto debate entre precandidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos que fue transmitido ayer por la cadena Fox Business Network en colaboración con el diario The Wall Street Journal tuvo una audiencia de 13.5 millones de televidentes, una cifra nada despreciable si se toma en cuenta que muchos estadounidenses están ya saturados de este tipo de eventos a casi un año de distancia de las elecciones.

Los datos de audiencia proporcionados por Nielsen no toman en cuenta el número de personas que vieron el debate por internet. Pero aún así, el del pasado martes obtuvo una audiencia ligeramente por debajo del debate transmitido hace dos semanas por la cadena CNBC, con 14 millones de televidentes.

Y pese a la posibilidad de que la audiencia llegue a sentirse bombardeada y se canse de ver el golpeteo político por televisión, hasta ahora la estrategia ha funcionado tanto para las cadenas organizadoras como para algunos de los candidatos que han capitalizado la oportunidad de exhibir sus visiones políticas sin importar cuan radicales o controversiales sean, especialmente Donald Trump.

El martes por la noche, el multimillonario volvió a insistir en los beneficios que tendría para la política migratoria de Estados Unidos deportar a 11 millones de inmigrantes indocumentados y construir un muro en la frontera con México. “Los muros funcionan cuando se hacen bien, y si no, miren a Israel”.

Este argumento fue por fin contestado por otros contrincantes como Jeb Bush o Ted Cruz, quienes señalaron que se trata de “un argumento tonto e infantil”, según Cruz; o que “destruiría a comunidades enteras”, según Bush.

El político de exótica cabellera también habló en contra de la propuesta de elevar el salario mínimo a 15 dólares la hora a nivel nacional, bajo el argumento de que esto causaría el despido de millones de personas. Esta idea fue secundada por su más cercano rival, el ex neurocirujano Ben Carson y por el otrora hijo político de Jeb Bush, Marco Rubio, quien aseguró que un aumento de salarios volvería a la mano de obra humana más cara que las máquinas  y eventualmente éstas reemplazarían a las personas en las empresas, añadiendo que la solución es revivir la educación vocacional. “En este país los soldadores están ganando más dinero que los filósofos, por eso este país necesita más soldadores y menos filósofos”.

Tampoco faltaron los ataques hacia el partido Demócrata. Todos los candidatos tuvieron palabras de crítica hacia la política económica, social y diplomática de Barack Obama y Hillary Clinton. La única candidata del partido, Carly Fiorina, incluso aseguró que el plan de seguridad social apodado por los conservadores como Obamacare, “debe ser repelido porque es capitalismo de amigotes en su peor expresión”.

En el frente de la política armamentística, Marco Rubio aseguró que “El mundo es un lugar mejor y más seguro cuando Estados Unidos es la mayor potencia militar sobre la faz de la Tierra”, una idea que fue criticada por Rand Paul, quien le contestó que su idea de gastar 3 mil millones de dólares en programas militares “no es conservadora”.

¿La cereza en el pastel? La pausa para comerciales durante la cual Bush rechazó estrechar la mano de su ex-protegido Marco Rubio con un seco “no, thanks” (no, gracias). Aquí puedes ver ese momento:

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