En la actualidad puede que resulte difícil imaginarse el mundo sin las redes sociales, estas plataformas se han convertido en espacios clave para las personas. La prueba más clara de ello está en la cantidad de tiempo que se les destina a diario, por ejemplo, en el caso de México, datos del reporte Digital in 2019 de We Are Social y Hootsuite, revelan que invertimos cerca de 3 horas con 12 minutos al día, logrando con ello ser el séptimo país que más tiempo le destina a estos espacios.

Imagen: Digital In 2019

Y por si eso no bastara, la firma Omnicore destaca que los usuarios de internet tienen en promedio 7 cuentas de redes sociales.

¿Estamos expuestos en las redes sociales?

Los usos que se le pueden dar a las redes sociales pueden ser muy variados, hay quienes prefieren apalancarlas como herramientas para potenciar sus marcas personales, otros más que las usan para dar difusión a su trabajo, otros para comunicarse con familiares y amigos, y unos más para compartir opiniones sobre toda clase de tema. Y debido a su naturaleza, se han convertido en un espacio en el que todos somos más visibles, tanto así que existe la probabilidad de que las publicaciones que has realizado sean vistas por alguien con quien trabajaremos a futuro o con quien trabajamos actualmente.

No obstante, el ser más visibles gracias a estos espacios sociales se ha convertido en un problema para algunas personas y para algunas marcas o empresas, como lo hemos reportado en su momento, diversos profesionales han sido denunciados por expresar opiniones polémicas y como consecuencia de ello han tenido que hacerse responsables de sus actos. Por mencionar algunos ejemplos está el caso de BMW:

Y más recientemente está el caso de la llamada #LadyTerrorista o #LadyBomba, que llevó a que Interjet se tuviera que manifestar al respecto y a que Ximena García, la autora de la publicación controversial en Facebook, tuviera que ofrecer una disculpa pública.

Solo este par de casos, de posiblemente cientos que ya se han registrado, pueden llevar a preguntarse si las marcas o empresas deberían estar más al pendiente de los perfiles sociales de sus colaboradores. ¿Debería ser así? ¿qué implicaciones podría tener esto?

¿Se debe vigilar a los empleados en redes sociales?

En cierto modo esto ya es una realidad, dado que las redes sociales ya son espacios ampliamente usados, desde hace tiempo las empresas las han apalancado para diversas tareas, por ejemplo, para el reclutamiento. Datos de CareerBuilder señalan que al menos un 52 por ciento de las compañías verifican los perfiles sociales de los candidatos antes de contratarlos. La cifra representa un incremento de casi 10 por ciento con respecto al año anterior y revela la importancia que han ganado las redes sociales para los encargados del área de recursos humanos.

A decir de los que defienden que se vigilen las redes sociales de los empleados, esta acción tiene sentido si se busca proteger la reputación de las empresas, ninguna quiere estar ligada a personas que publiquen cosas ofensivas o sean exhibidas cometiendo algún acto ilícito pues ello puede afectar directamente a las marcas (incluso aunque se trate de una broma) −para muestra está nuevamente el caso de Interjet y las personas que amenazaban con no volver a viajar con esa aerolínea−.

Sin embargo, y de forma interesante, la revista TIME señala que el vigilar las redes sociales puede ser una tarea poco efectiva. Lo anterior, como revela su texto, se debe a que burlar la vigilancia puede ser algo de lo más simple. En el momento en el que el empleado o candidato sabe que está siendo vigilado, es probable que este restrinja el acceso a su perfil o incluso cree un perfil alternativo desde el cual mostrar una imagen que la empresa quiere ver. Con estas acciones puede que no valga la pena que las empresas inviertan tiempo y dinero en estar vigilando a sus empleados o candidatos.

Otro de los puntos en contra que destaca la revista es el sesgo que puede existir en la forma de pensar de las personas. Considerar este aspecto es importante pues muchos usan las redes sociales para expresar opiniones o debatir sobre diversos temas, de los cuales puede que con algunos se coincida en las opiniones, pero existe el riesgo de que se esté en desacuerdo y se penalice por otros, por ejemplo, si la visión personal del empleado o candidato sobre un tema político, de religión o de raza no es la misma que la del empleador.

Como bien menciona TIME, las empresas tienden a ser neutrales en estos temas o idealmente deberían serlo, sin embargo, el encargado del monitoreo puede tener un juicio que es subjetivo y con ello puede llegar a discriminar a las personas por sus opiniones. Y es que se debe comprender que todos tienen derecho a expresar y compartir sus opiniones con familiares, amigos y conocidos sin que influya el hecho de que alguien en el lugar donde trabajan esté en desacuerdo, muchas empresas tienen la política de no discriminar por motivos de raza, religión, preferencias políticas, género, etc. y esta se puede romper si interviene el sesgo en la forma de pensar al momento de monitorear las redes sociales.

No es malo que las empresas quieran o esperen un comportamiento adecuado de sus empleados en espacios como las redes sociales, después de todo son representantes de las mismas, sin embargo, la forma en que se aborda esto tiene que cuidarse, ningún empleado quiere tener a su empresa “respirándole en el hombro” incluso fuera del espacio de trabajo, debe existir confianza desde ambas partes. Los empleados deben poder confiar en que sus empresas son integras y estas últimas deben confiar en que los empleados se comportarán de forma responsable, pues como mencionamos arriba, todos somos más visibles gracias a las plataformas sociales e incluso una broma o burla puede convertirse en una importante crisis de reputación tanto para la marca como para el o la profesional que la comparte en su perfil personal.