Al final de la cuarta ronda de renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que inicia hoy en Washington, existe un 50 por ciento de probabilidades de que Estados Unidos abandone el acuerdo, de acuerdo con IAOM Inteligencia Comercial.

El dato que ha sido variable a los ojos de diferentes especialistas y analistas ha traído un estado de incertidumbre para los mercados involucrados, mismo que se ha reflejado en valores cambiarios a la baja para México así como una serie de posturas fijadas por importantes agentes económicos en el caso de Estados Unidos y Canadá.

El tema no ha sido ajeno entre para las marcas de diferentes industrias. De acuerdo con Fortune, Microsoft y Cisco Systems han incrementado la presión sobre las negociaciones. Se trata de 48 arreglos con funcionarios que discuten el TLCAN, mientras que el sector automotriz tiene a 52 grupos de cabildeo, y las marcas agricultoras tienen a 86 grupos de cabildeo.

Los intereses ante la discusión de nuevas reglas comerciales entre las naciones involucradas distan en función de cada industria; mientras que las áreas tecnológicas buscan evitar futuras restricciones en almacenamiento de datos, en servicios de la nube global y promover pactos internacionales para reducir tarifas en las transacciones de productos de alta tecnología, otras firmas están preocupadas por preservar sus cadenas de suministro transfronterizo que hoy se ven amenazados ante la posible imposición de aranceles en importaciones y exportaciones.

Gracias al TLCAN, la relación comercial entre México y Estados Unidos, avanzó de 91 mil millones de dólares en 1993 a 579 mil millones en el presente año.

En este juego, quizá uno de los sectores en los que mayores impactos podrían registrarse con la posible salida de la Unión Americana del tratado sería las marcas de bienes de consumo, cuando menos, al hablar de la relación que tienen con el mercado mexicano.

En principio, es importante mencionar la importancia que México para las marcas de bienes de consumo al ser considerado como un mercado emergente.

Tan sólo durante el año pasado, el gasto de los mercados emergentes en bienes de consumo masivo se incrementó en 34 mil millones de dólares, lo que representó un aumentó del 6 por ciento en comparación con lo registrado durante 2015, según estimaciones de Kantar Worldpanel. Es importante mencionar que en mercados más desarrollados las ventas en esta categoría se mantuvieron en los mismos niveles. Para ser más específicos, los mercados emergentes como México representan ahora el 51 por ciento del gasto global en bienes de consumo.

En palabras de Alejandro Cardoso, CEO Publicis Communications Group, “el mercado interno crece, el consumo crece, las marcas se benefician de esta dinámica. Estas son buenas noticias”.

No obstante, la posible llegada de cargas impositivas ante la deserción de Estados Unidos sobre el TLCAN, supondría nuevas barreras para las empresas trasnacionales de origen estadounidense que buscan capitalizar las oportunidades que ofrecen los mercados emergentes latinoamericanos, considerando que Mexico funciona como un puente importante en este proceso.

Cifras entregadas por The Atlantic Council indican que con la salida de la Unión Americana del tratado comercial, las exportaciones de Estados Unidos hacia México en el sector de azúcar y confitados caería 49 por ciento, cifra que en el caso de los productores mexicanos ser reduciría sólo un 22 por ciento.

De igual manera, la entrada de bebidas y productos de tabaco estadounidenses a México se contraería casi 39 por ciento (contra un 28 por ciento en el caso mexicano), mientras que productos de origen animal se reducirían 37 por ciento, café y té en un 37 por ciento, productos lácteos irían a la baja en 36 por ciento y ropa diminuirían en 30 por ciento.

Por definición, el resultado serían precio más altos para el consumidor, que dentro del mercado mexicano así como en toda la región terminaría por acentuar una tendencia que desde ahora ya es evidente: la preferencia por marcas y productos locales.

Fabián Ghirardelly, Country Manager Kantar Worldpanel México, explica que “a pesar de la volatilidad económica experimentada por Latinoamérica en 2016, varias marcas han registrado un crecimiento de dos dígitos. La mayoría de estas son marcas locales o regionales, quienes crecieron 11.4 por ciento contra el 6.6 por ciento de las marcas globales en la región. Esta tendencia también sucedió en 2015 y las marcas locales continúan prosperando, ya que muchos consumidores las ven no sólo como familiares, sino también más asequibles y ampliamente disponibles”.

Lo anterior toma otras dimensiones si consideramos que, de acuerdo con la Organización para las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ahora el 43 por ciento de los productos que conforman la canasta básica de los mexicanos son de origen extranjero -la mayoría provienen de Estados Unidos-, cuyo costo total es 2 mil 066 pesos.

Con el cambio de hábitos y preferencia orientados a productos locales, los mexicanos ahorraría 3 de cada 10 pesos invertidos en este aspecto; es decir con el 7 por ciento de lo que se gasta en una canasta básica con productos extranjeros, se puede comprar una canasta nacional.

El futuro inmediato resulta, por tanto, retador e interesante para las marcas de consumo de origen extranjero que operan en el país. Exaltar los valores agregados de cada oferta y construir diálogos con el consumidor será clave para mantener relevancia en un entorno que desde ahora es incierto.