Las formas en comunicación sí importan: Caso Meghan y Harry

La decisión del Príncipe Harry y su consorte Meghan Markle, ambos Duques de Sussex, repercutió en los cimientos de la Casa de Windsor.

Un tema que podría ser solo parte de la sección de sociales, se representa ahora con grandes repercusiones políticas y económicas para la Corona Inglesa que lidera desde hace 65 años, Isabel ll.

La decisión del Príncipe Harry y su consorte Meghan Markle, ambos Duques de Sussex, de independizarse económicamente de la Corona y dividir su estancia entre Toronto y Londres, repercutió en los cimientos de la Casa de Windsor y trajo a escena los viejos recuerdos de Eduardo VIII, cuando abdicó a la corona por amor el 11 de diciembre de 1936, al no poder gobernar sin el apoyo de Wallis Simpson, su cuestionada esposa. Cada caso debe tratarse en su justa dimensión, aceptando que ambos tienen que ver con estrategias para la gestión de crisis que le permita prevalecer a una de las familias reales europeas más longevas del mundo.

El anuncio de los Duques sobre apartarse de sus deberes como parte de la familia real tomó a todos por sorpresa, aunque la pareja ya había dado señales de incomodidad bajo el constante escrutinio de los medios de comunicación, una decisión como esta, sin precedentes en la historia moderna, se veía lejana.

En este punto realizamos un primer análisis comentando que en la comunicación institucional “las formas sí importan” y que una familia tan famosa como la que encabeza la Reina Isabel ll, debe ceñirse a reglas y protocolos aderezados con las técnicas de la comunicación más elementales. La regla básica es: informa al seno del consejo, organización o gobierno al que perteneces, la decisión importante sobre el proyecto, iniciativa o conducta, y posteriormente, después de analizar todos los ángulos, informa a la sociedad en la que te desenvuelves.

El caso que nos ocupa no fue así y este es el principal enfado al interior del Palacio de Buckingham.

Acudamos, para seguir revisando el caso, al marketing gubernamental que actúa sobre dos ejes, que son la comunicación interna y externa, y que se basa para su operación en la comunicación proactiva y la reactiva, pues si el grupo de asesores de la Casa Real, al haber conocido la decisión a tiempo, habría planeado mejor el momento de comunicarla al mundo.

La comunicación proactiva es la que debió utilizarse dado que los profesionales unificarían el discurso evitando contradicciones y la exposición de posibles conflictos internos. La comunicación se vuelve entonces asertiva y se minimizan los disensos, asegurando un buen nivel de receptividad del mensaje.

Del mismo modo, el comunicador real, responsable de trasmitir la información y convertirla en masiva, tendrá un adecuado trato, profesional y preciso, con los responsables y directivos de los medios de comunicación.

Sin embargo, la comunicación que sobrevino al anuncio de independencia toma el curso de la comunicación reactiva, en la cual se plantean determinadas problemáticas que determinan una coyuntura que obligan a los comunicadores que dirigen la organización a actuar en consecuencia. De ahí la decisión de la Reina Isabel ll de lanzar un comunicado comentando que la decisión estará inserta dentro de un periodo de transición, lo cual indica “ganar tiempo que permita una mejor toma de decisiones”.

¿Qué tenemos hasta ahora?

Un equipo de comunicación eficaz debe permanecer alerta a los estados de crisis, ya que la mayor parte pueden ser previsibles. Sin duda, ayuda mucho a esta tarea que existan al interior de las instituciones reglas básicas de comunicación que deben seguirse con puntualidad.

Nos encontraremos más adelante.

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