Las fake news afectan a la reputación de las organizaciones

Las fake news son un fenómeno presente en la difusión cotidiana de información, que contribuyen para la distorsión de los hechos y la desinformación, en un mundo paradójicamente plagado de información

Las noticias falsas o fake news son un tipo de periodismo amarillista que consiste en desinformación deliberada o en falsificaciones difundidas a través de los medios tradicionales de prensa impresa y en medios sociales en línea. Las noticias falsas se escriben y publican con la intención de engañar a fin de ganar políticamente, a menudo con titulares sensacionalistas, exagerados o evidentemente falsos que captan la atención.

Las noticias falsas o intencionalmente engañosas son diferentes de la sátira obvia o la parodia que recurre al humor. Las noticias falsas emplean a menudo titulares llamativos o noticias enteramente fabricadas para aumentar el número de lectores, el uso compartido en línea y los ingresos por clic en Internet. En este último caso, es similar a los titulares de “clickbait” en línea sensacional y se basa en los ingresos publicitarios generados a partir de esta actividad, independientemente de la veracidad de las historias publicadas. Las noticias falsas también socavan la seria cobertura de los medios de comunicación y hacen que sea más difícil para los periodistas cubrir noticias importantes.

Las fake news son un fenómeno presente en la difusión cotidiana de información, que contribuyen para la distorsión de los hechos y la desinformación, en un mundo paradójicamente plagado de información.

Más allá de lo anterior, la difusión de las fake news tiene efectos en organizaciones y empresas. A este respecto, la empresa consultora Estudio de Comunicación y la agencia de noticias Servimedia realizaron el estudio titulado “Influencia de las noticias falsas en la opinión pública”, el cual consistió en 478 entrevistas a colectivos como comunicadores, periodistas, políticos, funcionarios, estudiantes o profesionales liberales, entre otros. También participaron en él once profesionales de otros tantos ámbitos, como la política, los medios de comunicación, la reputación corporativa o la medición sociológica, que respondieron a tres preguntas en las que se sintetizan las inquietudes del público en general respecto al fenómeno actual de la proliferación de las noticias falsas.

Los entrevistados creen que las noticias falsas se generan para “perjudicar la imagen y la reputación de personas u organizaciones” (88 por ciento) y “porque quien las genera cree que puede sacar un beneficio personal o para el colectivo al que pertenece” (75,8 por ciento). Es por eso que el mayor perjuicio producido por las fake news es de reputación, tanto para las organizaciones (85,5 por ciento), como para las personas (66,2 por ciento), pero también las pérdidas económicas (39,9 por ciento) y el sufrimiento (37,9 por ciento) se incluyen entre los daños producidos. Las consecuencias de estos daños son graves o muy graves para el 84,7 por ciento de los consultados.

Partiendo de la base de que el mayor flujo de fake news se da en redes sociales -según se expresa en varios estudios internacionales que se citan en el trabajo- el interés del estudio se centró también en conocer si los medios de comunicación tenían o no alguna responsabilidad en la difusión de falsedades. Se compara, para ello, prensa online, prensa impresa, radio, televisión y agencias de noticias con las páginas web oficiales.

Un 75,7 % de los participantes en el estudio ve probable o muy probable que se generen o difundan falsas noticias en la prensa online, mientras que en las webs oficiales (55,9 por ciento) y la prensa impresa (52,3 por ciento) es donde mayor porcentaje se considera improbable.

El mayor grado de improbabilidad se asigna a la prensa impresa (52,3 por ciento) y a las agencias de noticias (44,6 por ciento). En las segmentaciones por ocupación de los entrevistados, los periodistas participantes consideran que en la prensa online y en la televisión (69,2 por ciento en ambos casos) son los medios donde más posibilidades hay de generar noticias falsas; y en el caso de la televisión, es el grupo donde mayor desconfianza existe, con 19 puntos porcentuales sobre la media.

Son reveladoras algunas de las afirmaciones de los entrevistados: “Creo que el peor efecto es la enorme dificultad en reponer la imagen fiel, anterior a la noticia falsa”; “una noticia falsa es una mentira. El peor efecto de la mentira es que anula la capacidad de interpretar verazmente la realidad”; “el peor efecto de una noticia falsa es el reputacional y los gravísimos efectos que se podrían derivar de ese daño para una empresa”.

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Licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM y Maestro en Relaciones Públicas por el CADEC, Es socio fundador y Vicepresidente Ejecutivo en AB Estudio de Comunicación y profesor del Máster en Comunicación Digital que imparten el CADEC y la Universidad de Cantabria. Distinguido como Maestro Emérito. Es autor y coautor de libros sobre relaciones públicas. Fue electo “El Publirrelacionista del Año 2013”, reconocimiento al que convoca la Asociación Mexicana de Profesionales de Relaciones Públicas (PRO-RP)