• Una de las nuevas experiencias de Netflix, basada en Braking Bad, iniciará el 16 de octubre en Los Ángeles

  • Se espera que el costo de cada boleto sea de 30 dólares, que incluirá una bebida y un snack

  • La instalación pop-up estaría abierta de las 16:00 hasta las 20:00 horas, de martes a domingo, hasta finales de año

Gracias a la influencia de las generaciones jóvenes, la forma de hacer marketing es muy distinta a la que existía hace solo unos años. Ahora, las personas verdaderamente exigen a las empresas a tener fuertes compromisos con el medio ambiente. Asimismo, le dan una gran importancia a valores como la autenticidad y los valores organizacionales. Eso sin contar la influencia de los canales digitales. Pero no hay elemento más importante que las experiencias.

Las experiencias son de las formas más efectivas de promocionar una marca. De acuerdo con G2, hasta el 65 por ciento de las marcas creen que estas iniciativas afectan directamente el nivel de ventas. Por su parte, ATN apunta que nueve de cada 10 empresas en el espectro de máximo rendimiento califican los eventos en vivo como un componente crucial para su éxito. Según Bizzabo, la mitad de las empresas les dedican hasta 20 por ciento de su presupuesto.

Es evidente que las experiencias también resuenan con los consumidores. Al final, la dinámica más personal incrementa la posibilidad que la audiencia desarrolle lazos cercanos con su público. Asimismo, permite que la marca obtenga gran difusión en redes sociales, tanto durante como mucho tiempo antes y después del evento. Pero en ocasiones parecería que este tipo de estrategias solo están disponibles a una élite. Como ejemplo, el caso de Netflix.

Breaking Bad apuesta a las experiencias pop-up

Hoy finalmente se estrena en Netflix la película El Camino. Este filme sigue la trama de hechos inmediatamente después del final de la serie de Breaking Bad. Como es uno de los estrenos más esperados del año, la plataforma de streaming decidió impulsar su impacto con una de sus experiencias pop-up más ambiciosas. De acuerdo con Adweek, se trata de una exposición interactiva donde se recrean algunas de las locaciones más icónicas del popular programa.

La Breaking Bad Experience estaría abierta hasta finales del año. Quienes quieran vivir estas experiencias, podrán visitar la camioneta donde los protagonistas empezaron cocinando meta. Asimismo, hay un pequeño café inspirado en Los Pollos Hermanos. La gente podrá tomar bebidas y botanas servidas por camareros en trajes hazmat. Vince Gilligan, creador de la serie, dice que este proyecto permitirá a las personas “vivir el mundo de Walt de primera mano”.

¿Una estrategia apta para cualquier empresa?

No es la primera vez que una empresa organiza experiencias pop-up. Netflix de hecho es una de las marcas que más ha utilizado este recurso, con activaciones en México y en Estados Unidos (EEUU) para promocionar Stranger Things 3. Por sus respectivos aniversarios, también las series Friends como Seinfeld presentaron exposiciones interactivas similares. Incluso compañías como Volkswagen, Lego, Snapchat y Barbie han utilizado este tipo de activaciones.

Si bien es claro que se trata de estrategias de marketing muy efectivas, ¿las experiencias pop-up son adecuadas para todas las empresas? De inicio, se podría pensar que no. Se trata de instalaciones muy ambiciosas, que muchas veces requieren de una planeación con varios meses de anticipación. Eso sin contar, por supuesto, que también requiere de una inversión muy importante para el montaje, la renta del espacio, mantenimiento y logística en general.

Por otro lado, no todas las empresas tienen por qué imitar perfectamente las experiencias pop-up de los jugadores más grandes. Algunas marcas podrían beneficiarse de activaciones más modestas, que estén limitadas a un par de días o semanas o que sean de menor tamaño. Esto no solo recorta los costos, sino que puede dar el mismo valor de entretenimiento y emoción que los ejemplos más ambiciosos. Lo más importante es la idea, no la escala.