Las enseñanzas en mercadotecnia del Nobel de Literatura

“¿Cómo se siente? ¿Cómo se siente?
Estar completamente solo, sin saber el camino a casa
Ser un completo desconocido, como una piedra que rueda”.

Es parte del texto de una canción escrita por el reciente Premio Nobel de literatura. Así es. Es un extracto de la letra de “Like a Rolling Stone” de Bob Dylan.

Un Premio Nobel de Literatura que sale de lo común al serle entregado por “haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición musical americana”. OK.

No discutiremos si es merecedor a tal premio. Pero si me gustaría entonces proponer que se le dé un premio por su colaboración a la mercadotecnia y a la publicidad, porque gracias a sus acciones en estas disciplinas, y a sus canciones, está en el lugar donde está. Es curioso, porque alguna vez, y en sus inicios, sus letras estaban dirigidas en contra de la injusticia, la hipocresía, belicismo, consumismo, corrupción e inclusive, contra la publicidad.

Varias décadas después de escucharlo cantar “Masters of war” en 1963, lo veríamos en comerciales de Yoghurt Griego o de lencería.

Grandes lecciones de mercadotecnia nos da Dylan:

1.- Ha sido un gran constructor de marca.
Desde sus inicios, siempre ha contado su historia de vida. Ha contado la manera de cómo pasó de ser un huérfano abandonado a su suerte y un desertor de la universidad para ser un reconocido cantautor. Alguna vez el mismo declaró que “estaba construyendo un personaje que vendería”. Lo logró con el cambio de nombre (de marca), su voz particular, su descuidado sombrero y su historia de vida. Ha hecho Content Marketing.

2.- Sabe cuáles son sus fortalezas y las explota.
El uso del lenguaje, su cercanía con lo contemporáneo y la identificación con un público rebelde desde sus inicios, sabía que eran su fuerte. No había otro cantante igual en ese momento en la sociedad estadounidense.

3.- No pierde la esencia exitosa del “producto”.
Su estilo de “música de protesta” es lo que le da reconocimiento y seguidores desde un principio. Años después se reinventa varias veces, pero nunca pierde el posicionamiento logrado. Sigue mostrándose como auténtico y puede crear “productos” hasta para aparecer en el cine (con la canción “Knocking on heavens door” del western “Pat Garret and Billy the Kid”).

4.- Permanece vigente en el mercado.
No se queda en la imagen Hippie o de protesta. Queda presente en sus seguidores originales y se muestra a los “nuevos consumidores” a través de la publicidad en la que aparece, ya sea como vocero de la marca o porque el producto o servicio anunciado quiere absorber su “imagen” para hacerlo más fuerte.

Aquí algunos ejemplos:

Victoria Secret

Chrysler

Apple

Pepsi

Google

IBM
https://youtu.be/UkET_FLoQxw

ING Direct

Entonces, desde acá propongo que se le otorgue un premio especial a Dylan por su aporte a la mercadotecnia y a la publicidad y por “haber creado nuevas expresiones en la comunicación publicitaria dentro de la gran tradición mercadotécnica americana”.

Y mejor que hagan otra votación para que el Nobel se lo entreguen al sirio Adonis, al keniano Ngugi wa Thiongo, a Philip Roth o a Haruki Murakami.

Si no, de plano, que el próximo año voten para que dentro de los candidatos a Nobel de literatura estén Paul McCartney, Lennon, Jagger y Richards, Carole King y Brian Wilson.