• De acuerdo con Statista, para 2022 Amazon tendría un valor de 356 mil millones de dólares

  • Un estudio publicado por Brandz en junio pasado colocó a la empresa de Jeff Bezos como la más valiosa del mundo

  • También Morning Consult colocó a la gigante de retail online como la más querida del público norteamericano

Fuera de algunos malos momentos, parece que julio será particularmente positivo para Amazon. De acuerdo con Business of Fashion, la gigante de retail online acaba de firmar un trato exclusivo con Lady Gaga. La artista planea lanzar una nueva línea de belleza de la mano con Haus Laboratories. Y se distribuiría exclusivamente en la plataforma de Jeff Bezos.

También consiguió un gran trato en la industria de los videojuegos. Según The Verge, Amazon Game Studios colaborará con Athlon Games para lanzar un MMO gratuito inspirado en la saga del Señor de los Anillos. El título se desarrollaría mucho tiempo antes de los eventos cinematográficos.

Y en información de The Drum, la empresa de Bezos también debutará en la salud pública. A través de una alianza con los Institutos Nacionales de Salud de Reino Unido (NHS), sus dispositivos Echo y Alexa podrían dar sencillos consejos y respuestas clínicas a los pacientes.

Amazon: un titán en crecimiento

Esta agresiva diversificación no es un fenómeno exclusivo de Amazon. Apple, con los servicios News+, TV+ y Arcade, desea dejar de depender de la venta de dispositivos, específicamente el iPhone. También los conglomerados de TV y radio han podido defenderse de la fuga de capital con nuevas propuestas. Y startups como Airbnb buscan otras formas de captar clientes.

Pero esta estrategia tan ambiciosa también empieza a poner en problemas a la marca. A la vez que Amazon compra e invierte en cada vez más startups, los reguladores temen que la compañía sea demasiado poderosa en tantas industrias. Y así como le ha sucedido a otras tecnológicas de Estados Unidos (EEUU), agentes han propuesto una división de su negocio.

Ciertamente el objetivo de las empresas es crecer, desarrollarse y abarcar cada vez más clientes. Y cuando una marca es particularmente exitosa, como Amazon, ello implicará necesariamente expandirse a otras industrias. Pero tal vez Bezos debería reducir la escala o velocidad de sus ambiciones. Entre más rápida y agresivamente se mueve, más preocupaciones genera entre las autoridades.

Y entre más temores existan entre los reguladores, más riesgo corre su marca de sufrir amonestaciones legales. Amazon, por su propio bien, tendría que limitar su estrategia o cambiarla para que el resto del entorno no la perciba como un impulso monopólico.