Con el auge digital y centrándose en influencers y redes sociales, las estrategias parecen desviarse a todo lo que el mercadólogo piensa que el consumidor quiere ver, pero se ha olvidado un poco la base: el propio consumidor.

Ya lo dijo Walt Disney, “hagas lo que hagas, hazlo tan bien para que vuelvan y además traigan a sus amigos”.

En mercadotecnia sabemos que es fundamental el cliente, no sólo porque se gana uno nuevo o se conserva otro, sino porque tiene tal poder que si bien puede destruir la reputación de la marca en un segundo, también puede convocar.

No hay influencer más eficaz que un consumidor convencido de que la marca es la mejor opción y por ello es que la tendencia  en mercadotecnia es regresar a las bases.

Nuevos consumidores son el objetivo principal, pero una estrategia para mantenerlos siempre será más barata que una de atracción de nuevos clientes.

Cifras de eMarketer, proyectadas por Statista, revelaron que en 2018 se invirtieron 642.86 mil millones de dólares en marketing y publicidad en el mundo.

Es por ello que centrarse en los consumidores siempre será una base que debe ser respetada, sin dejar de lado las herramientas que la tecnología provee, por ejemplo la data e inteligencia artificial que pueden derivar en beneficios para el consumidor, mucho más especializados.

La personalización es una oportunidad para que las marcas puedan proveer algo relevante y altamente afín a su target. Según EPIServer, durante 2015 un tercio de los anunciantes en Estados Unidos consideraba que las campañas de marketing personalizado eran muy efectivas y ofrecían buenas mediciones, siendo los dispositivos móviles donde se concentraban con más campañas de ese segmento.