La revolución de los drones

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Desde hace algunos años hemos visto cada vez con mayor frecuencia noticias sobre drones en todo el mundo. Para fines prácticos un drone es una aeronave capaz de volar sin un piloto. Pese a que cuando escuchamos la palabra “drone” casi siempre se nos viene a la mente un helicóptero o cuadracóptero de “juguete”, hay drones de muy buen tamaño. Es común que las fuerzas militares estadounidenses usen drones no solo para vigilar al enemigo, sino incluso para emprender ataques mortales sin riesgo de que uno o varios pilotos pierdan la vida.

En pocas palabras, drones los hay de todos colores y sabores, desde pequeños cuadracópteros que caben en la palma de tu mano (Wallet Drone) hasta aviones no tripulados de uso militar de una longitud de 11 metros por una envergadura de 20 metros (como el General Atomics MQ-9 Reaper, que tiene la capacidad de cargar cohetes AIM-92 Stinger o misiles AGM-114 Hellfire).

Respecto de los usos, también los han diseñado para hacer todo tipo de tareas:

  • A la empresa Lakemaid Beer se le ocurrió acondicionar un drone para entregar cartones de cerveza a los pescadores que hacen huecos sobre hielo para practicar su hobbie o buscar alimento en Minnesota.
  • El Hotel Casa Madrona en Sausalito California puede entregar un par de botellas de Champagne a sus huéspedes con un drone, sin importar dónde se encuentre su yate en San Francisco.
  • La compañía QuiQui en San Francisco esta planeando entregar medicinas a través de drones.
    El “DomiCopter” de Domino’s es capaz de entregar pizzas a domicilio en Reino Unido.
  • Amazon ha hecho sus pruebas con drones para revolucionar la industria de entrega de paquetes a domicilio.
  • “Lily Camera” es un dron que avientas al aire (o incluso al agua) y te sigue por todas partes mientras te toma fotos, gracias a un dispositivo equipado con gps que tienes en tu muñeca.
  • Un estudiante alemán ha desarrollado un “Dron Ambulancia” que carga un desfibrilador equipado también con una cámara, micrófono y bocinas para asistir a personas en un radio de 12 kilómetros de distancia que busquen salvar la vida de alguien que está sufriendo un ataque al corazón.

Algunos de estos intentos de desarrollos con drones han sido obstaculizados por diversas autoridades aeronáuticas que los han prohibido. Pero todavía no hemos hablado de usos más controversiales de estos dispositivos voladores:

  • Algunos turistas o “investigadores” han volado drones sobre zonas prohibidas o restringidas, como parques naturales, museos o edificios oficiales para videograbar todo lo que sea posible. Incluso, se han registrado caídas de drones en la Casa Blanca y en el Parque Nacional Yellowstone.
  • Un dron con material radioactivo (cesium) fue encontrado en el techo de la oficina del Primer Ministro Japonés, se cree en protesta por los planes de reapertura de la planta nuclear Sendai en la prefectura de Kagoshima.
  • Un adolescente en Estados Unidos desarrolló un drone que tiene la capacidad de portar una pistola tipo escuadra y dispararla a voluntad del operador.
  • Sin duda uno de lo usos favoritos de los drones es el espionaje o la vigilancia, pues casi todos están equipados con cámaras que pueden grabar video y fotografías de todo lo que sobrevuelan.

Algunos países ya han buscado regular los drones (incluyendo Argentina, Chile y México), pero la mayoría de estas leyes solo regulan la altura, zonas de vuelo prohibido (cerca de aeropuertos por ejemplo) y las más “avanzadas” incluso prevén que los operadores de los drones deben cumplir con las leyes de protección de datos personales si los dispositivos tienen la capacidad de capturarlos.

¿Hasta dónde se deben regular los drones? ¿Qué clase de usos deberían estar prohibidos o regulados? ¿La regulación podría inhibir el desarrollo voraz que está teniendo esta industria?

Y tu mi querido lector, ¿qué opinas?