La liga BBVA femenil

El pasado 5 de julio, en un acto celebrado en las instalaciones de la Federación Mexicana de Futbol en Toluca, se renovó – hasta 2021- el patrocinio de BBVA con la Liga que desde hace algunas temporadas, lleva su nombre y también se confirmó que la entidad bancaria seguirá respaldando a la división de plata.

Pero lo verdaderamente interesante de los anuncios que se dieron ese día tiene que ver con el futbol femenil. Y es que al calor de la disputa de la Copa del Mundo que se desarrollaba por esas fechas en Francia, BBVA también concretó el auspicio de la Liga Mx femenil, misma que a partir de la edición que actualmente se juega, lleva también el nombre del banco español.

Por supuesto que siempre será satisfactorio ver que haya empresas que apoyen a los deportes femeninos y que mientras más recursos se inyecten a éstos, también habrá más difusión y por ende, más respaldo para continuar con su desarrollo y promoción.

Sin embargo, esto no es exclusivo de México. En España, por ejemplo, Iberdrola patrocina a la liga profesional de mujeres desde el 2016 y recientemente, renovó su contrato por tres años más.

Mientras que en Inglaterra, el banco Barclays firmó en marzo de este año un acuerdo de patrocinio con la Women’s Super League por más de 10 millones de libras esterlinas.

Ello aunado a un acuerdo con la televisión, hará que la liga femenil inglesa tenga más notoriedad y difusión, siguiendo los pasos de la Premier League que goza de gran prestigio en todo el mundo.

¿Pan con lo mismo?

Si bien es de agradecer que existan marcas que apoyen al futbol femenino en nuestro país, hay que reflexionar sobre la conveniencia o no, de que sea una misma empresa la que tenga el auspicio de los distintos niveles de nuestro balompié y quizás hacer una comparación con el caso de que fueran dos marcas distintas los patrocinadores de las ligas varonil o femenil.

Es de todos sabido que la Liga Mx concentra la mayor cantidad y gasto de los patrocinios en territorio nacional. Al final de cuentas, se trata de un producto probado que, a lo largo del tiempo, le ha dado a quienes lo apoyan, una buena cantidad de exposición en los medios masivos con lo cual las marcas se sienten satisfechas y gracias a ello, logran un buen retorno sobre su inversión.

También es la competición que más dinero genera y que llama más la atención de los aficionados por lo que si alguien la patrocina, una buena parte de las activaciones y de los recursos necesarios para hacer notar el auspicio debe de estar dirigido precisamente hacia ese fin.

Ello puede provocar que la Liga femenil sea considerada un “plato de segunda mesa” en donde toda la atención que esta competición requiere en materia de comunicación y difusión, se vea relegada por el interés que despierta el torneo de varones y en donde los recursos invertidos en ella por parte de BBVA, no sean los suficientes para llamar la atención de este naciente patrocinio.

Si por el contrario, hubiera sido otra marca distinta la que uniera su imagen a la liga femenil, la atención de aquella se habrían centrado en la novedad del auspicio y no tendría que competir con nadie en términos del gasto que cualquier patrocinador tiene que hacer para ir desarrollando sus propiedades.

Desde el punto de vista mercadológico habría valido la pena separar ambos torneos y no dejar que haya solamente un patrocinador único, en donde sus esfuerzos de comunicación y difusión se pueden diluir, no dándole a la liga femenina el lugar y la importancia que merecen tener.

Puede ser que hubiese sido mejor seguir el caso español, donde La Liga es patrocinada por Santander, que logra unos grandes beneficios con este acuerdo, mientras que la competición de las mujeres está a cargo de Iberdrola y en donde esta empresa pone mucho énfasis en comunicar el auspicio de dicho torneo.

De cualquier forma, hay que concederle a BBVA el beneficio de la duda y ver si en este primer año de auspicio de la liga femenil logran conseguir los objetivos que su director Eduardo Osuna comentaba el día de firma del convenio.

Ojalá que lo logren.