La importancia de la transparencia en las relaciones públicas

Una mentira puede salvar su presente, más condena su futuro, dice la sabiduría de Buda. La mentira, es una afirmación que hace una persona siendo consciente de que no es verdad. ¿Quién no ha mentido en su vida? Todos hemos cometido esa falta que, por pequeña que fuere, solo tenía el objetivo de alterar la realidad en nuestro propio beneficio o en favor de alguien más.

Hay quienes han cuestionado a las relaciones públicas en el sentido de que manipulan la información y ofrecen verdades parciales o veladas. En realidad, esto surge de un desconocimiento de la práctica hoy en día, porque perder la credibilidad sería desastroso y posiblemente irreparable para un profesional de las relaciones públicas.

Ser un profesional de las relaciones públicas no es para los débiles de corazón. Servir a múltiples partes interesadas dentro de una organización o varios clientes desde una agencia, implica un difícil acto de equilibrio. Conciliar los temas internos y los objetivos de una organización, con el mundo externo, no es tarea sencilla.

Si, en medio de este trabajo desafiante, presentamos la idea a cualquiera, incluidos nosotros mismos, de que haremos una declaración errónea de los hechos, esconderemos las verdades subyacentes o diremos una mentira descarada, entonces nos hundiremos.

Y, puede ser que sobrevivamos al día, y tal vez nuestra organización escape a las consecuencias temporalmente, pero en última instancia, comprometeremos nuestro recurso más valioso: la credibilidad.

Hoy en día, la transparencia no solo es un valor dentro de las organizaciones, sino una exigencia de la sociedad. El mundo digital ha convertido a las empresas que se protegían dentro de un castillo amurallado, en palacios de cristal. Tarde o temprano, la verdad aflora.

Un artículo reciente de la Universidad de Stanford reveló que los principales directores ejecutivos utilizan un lenguaje mucho más positivo de lo habitual cuando mienten. En lugar de decir que los resultados de su compañía fueron “sólidos” y “respetables”, usaron palabras exageradas como “fantástico” y “espectacular”.

En la era digital, la credibilidad y la reputación nunca han sido más importantes. Una mentira probada tiene el potencial de generar problemas en serie. Una mentira que ha sido captada por la cámara puede arruinar una carrera y, en casos extremos, ponerte en el lado equivocado de la ley.

El primer paso para asegurarnos de mantenernos en el lado correcto de la verdad es sumergirnos en los detalles y convertirnos en expertos de nuestra organización. Como comunicadores necesitamos saber mucho más que lo superficial si queremos ser defensores eficaces. Además, ser visto como un experto puede ser un gran beneficio cuando se trata de reporteros.

Siempre existe la posibilidad de encontrarse con un periodista astuto que esté presionando para tratar de descubrir algo que no se quiere revelar, vale recordar: la verdad puede herirte, pero te dolerá mucho menos que una mentira expuesta.

Al respecto, Gerard F. Corbett, director ejecutivo de la Sociedad American de Relaciones públicas (PRSA por sus siglas en inglés), afirma qué entre los principios de un profesional de la comunicación, están siempre el servir al interés público actuando como defensores responsables de quienes representamos; y proporcionar una voz en el mercado de ideas, hechos y puntos de vista para contribuir al debate público. Este privilegio de servir al público mientras se representan intereses privados, requiere que los profesionales de las relaciones públicas obtengan continuamente la confianza del público y los medios de comunicación.

Los profesionales de las relaciones públicas, deben de actuar con el respeto a los principios de verdad y responsabilidad, que son vitales para generar confianza y credibilidad entre todos los interesados. Michael Jackson, que tuvo una vida envuelta en escándalos y controversias, dijo alguna vez: Las mentiras corren carreras cortas, pero la verdad corre maratones.