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La extinción del Jaguar

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n aspectos mercadológicos, Jaguares de Chiapas vivió épocas muy turbulentas a lo largo de estos casi 15 años de existencia.
Francisco San José, periodista deportivo con experiencia en investigación de mercados y mercadotecnia deportiva.

Nacidos en el 2002, la idea de tener un equipo de Primera División en el estado de Chiapas parecía a priori bastante buena.

Nunca antes había habido futbol de la máxima categoría en aquella zona del sureste del país y pensar en abrir una nueva plaza con gran influencia en esta región, sonaba viable y sumamente atractivo, dándole a nuestro campeonato liguero, una bocanada de aire fresco.

Así fue que de la mano del empresario Alejandro Burillo, presidente de Grupo Pegaso y con un fuerte apoyo del gobierno estatal que entonces encabezaba Pablo Salazar Mendiguchía, llegaron a Tuxtla Gutiérrez, la capital de la entidad, unos Tiburones Rojos que dejaron sus nativas tierras jarochas para mutar en Jaguares al pisar tierras chiapanecas.

Desde el principio, la historia del nuevo conjunto resultó ser bastante difícil ya que con poco tiempo de preparación para armar a la nueva organización, empezó debutando sin tener listo su estadio y con un escudo que tuvo que ser rápidamente modificado, ya que la primera propuesta era prácticamente igual al de los Jaguares de Jacksonville, equipo de futbol americano de la NFL.

En su primer año, los Jaguares de Chiapas mantuvieron una cerrada lucha con los desaparecidos Colibríes de Morelos, equipo que a la postre perdió la categoría, tras una increíble combinación de resultados que les permitió conservar su lugar en el máximo circuito.

Después de tantas peripecias, llegó un periodo de calma que permitió que los Jaguares se estabilizaran y consolidaran su proyecto en el que logró calificar en varias ocasiones a la liguilla, instancia en la que siempre cayó derrotado, sin siquiera alcanzar a jugar una final por el título.

A mediados del 2010, el gobierno estatal vendió el equipo a Grupo Salinas que inició una remodelación total en la institución, misma que cambió tanto de escudo, como de colores y de directiva.

Los cambios surten efecto y Jaguares juega la Copa Libertadores en ese año avanzando hasta los cuartos de final del torneo continental.

Sin embargo, un nuevo cambio de dueños ocurre en el 2013 cuando después de un cambalache de equipos, la franquicia original deja Tuxtla y se muda a Querétaro pero no deja a la ciudad sin futbol, ya que se adquiere al Atlético San Luis que recala de nueva cuenta en tierras chiapanecas para continuar con la tradición de los Jaguares.

Una historia de inestabilidades

Allí vino un espiral del terror que culminó este año con la extinción temporal del jaguar de la Liga Bancomer Mx, después de haber perdido la categoría en un apretado final ante Morelia y Veracruz.

El descenso no sólo supuso el tener que jugar por lo menos dos torneos en la división de plata sino que, según cálculos del portal Cámara Húngara, la franquicia perdió 20 millones de dólares en su valor con esta caída.

Pero el desastre no era únicamente en el plano deportivo, también en aspectos mercadológicos, Jaguares de Chiapas vivió épocas muy turbulentas a lo largo de estos casi 15 años de existencia.

Durante este periodo, cambió tres veces de escudo, lo que motivó una falta absoluta de identidad con la afición.

Algo similar ocurrió con sus uniformes. Del naranja original que simulaba la piel de un jaguar y del cual incluso tuvo un atuendo que mostraba manchas o motas al igual que el animal, mutó al verde selvático. E incluso como tercer alternativa, también tuvo ropa de color morado, rosa y rojiblanca, sin tener nunca una compatibilidad con la cual identificarse y que lo transmitiera a sus seguidores.

Lo mismo ocurrió con sus patrocinadores. En un principio anunciaban los supermercados Soriana, luego fueron apoyados por Farmacias del Ahorro, para migrar después a Banco Azteca, en tiempos de la televisora del mismo nombre, siguiendo con Boing y terminar con Compartamos Banco y la casa de apuestas Caliente, así como innumerables mensajes del gobierno estatal como “Ecologistas de Corazón” o “Chiapas, protege la naturaleza”.

Lo anterior es buena muestra del porqué el Jaguar se extinguió en la Liga Mx, esperando que pronto salga del infierno del Ascenso para regresar a la selva chiapaneca, su hábitat natural.

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