La estrategia de Uber para sobrevivir: alianza con la competencia y mucho marketing digital

Uber se unió a aplicaciones rivales en Brasil para detener la ola de regulaciones que iba a convertirla en un servicio de taxis convencional.

Imagen: Bigstock
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Uber formó en Brasil una alianza que no tiene precedentes con la idea de sostener su presencia en ese país. En el acuerdo está incluida su principal rival, 99. El objetivo es, con una fuerte campaña de marketing, ganar el apoyo del público y conseguir bloquear la regulación que amenaza la forma en que todas estas app de transporte hacen negocios.

“Con Uber enfrentando una posible prohibición en Londres y varias investigaciones federales de Estados Unidos, la nueva directora ejecutiva de la compañía, Dara Khosrowshahi, necesita una victoria en Brasil”, analiza Reuters.

Brasil es el segundo mercado de Uber después de los Estados Unidos. De hecho, Sao Paulo, la capital económica del país de Sudamérica, tiene más viajes que Nueva York.

La alianza abarca a Cabify (de España) y las aplicaciones brasileñas 99 y Lady Driver, que se enfoca en mujeres –conductoras y clientas–. Además, hay una fuerte campaña de marketing digital: Uber reclutó a influencers e inundó las redes sociales con mensajes pidiendo a sus usuarios que llamaran a sus legisladores para que modifiquen el proyecto de ley.

Bajo el lema “Juntos por la movilidad”, las aplicaciones llevaron a miles de sus conductores a protestar en las calles de las ciudades de Brasil, mientras que los gerentes de Uber, 99 y Cabify hicieron un video en el que advierten a los brasileños que los viajes en esas app podrían dejar de existir por la burocracia.

Esta alianza con competidores es vista como una nueva estrategia de Khosrowshahi para luchar contra las regulaciones, con un enfoque mucho menos confrontativo que su predecesor, Travis Kalanick.

“Pedimos a los conductores y usuarios que se movilicen reuniendo firmas en apoyo a una regulación alternativa a la de los taxis para las aplicaciones”, dijo Fabio Sabba, vocero en jefe de Uber en Brasil. Y agregó: “816.000 personas ya firmaron la petición presentada al Congreso”.

Si bien los conductores aún tendrán que registrarse ante las autoridades municipales, no serán clasificados como transporte público si las enmiendas que Uber propone se materializan, y ninguna ciudad podría prohibir los servicios de transporte de automóviles ni limitar su número.

Sin embargo, la batalla está lejos de terminar. No hay una fecha programada para la votación final y el Partido de los Trabajadores, respaldado por sindicatos de taxistas, ha prometido no apoyar los cambios.