La envidia y su valor dentro del marketing

En mi colaboración anterior cité al cierre el tema de la envidia por la cual el día de hoy profundizaré un poco más al respecto.

Los mercadólogos somos los responsables de desplazar productos y servicios en el mercado aparentemente para satisfacer una necesidad no cubierta, yo personalmente me atrevería a decir que son deseos toda vez que un deseo puede suprimir una necesidad, por ejemplo, ¿te ha pasado que estás en medio de una película de larga duración y que tienes la necesidad biológica de ir al sanitario, pero no lo haces por el deseo de no perderte un minuto de tu película favorita?

En términos generales las necesidades ya fueron satisfechas y lo que se despierta es el deseo para prolongar un estado de ensoñación por medio de la aspiración donde la envidia juega un papel interesante.

Según la American Psychological Association la envidia es una emoción negativa de descontento y resentimiento generada por el deseo de tener las posesiones, atributos, cualidades o logros de otra persona.

Desde el Psicoanálisis podemos ver a la envidia como un precursor de objetivos en la persona ya que en lo que coincidimos con la psicología es que deseamos partes (no totalidades) de lo que el otro tiene y que nosotros no tenemos. Si lo analizamos de forma objetiva e identificamos que es aquello que deseamos poseer y que el otro tiene, podríamos establecer un plan de acción para conseguirlo, por ejemplo, si envidio el empleo que un conocido tiene podría plantearme que competencias (conocimientos y habilidades) necesito desarrollar y afinar para poder competir por un puesto similar siempre y cuando sea realista.

Si identifico que la envidia de una persona es el cuerpo que posee podría tener un plan de alimentación y entrenamiento el cual me acerque a un estado físico parecido, si envidio el automóvil que conduce podría trabajar mi realidad y trazar un plan de ingresos que pudiese llevarme a conseguirle.

Desde estas posturas la envidia es una emoción que se detona por querer poseer ciertos objetos que el otro tiene y que no deseo tener pero que carezco, si lo analizamos y lo vemos desde una perspectiva libidinal (energía psíquica de instinto de vida) la envidia es el precursor para conseguir lo que deseemos en nuestra vida, pero si lo vemos desde una perspectiva tanática (energía psíquica de instinto de muerte) lo único que provocará es una frustración por no tener aquello que el otro tiene.

La envidia tanática es para tener cuidado ya que puede generar un trastorno de querer destruir aquello que es la fuente de la envidia y no la parte que deseamos tener, es decir, podemos enfrascarnos en querer aniquilar psíquicamente (en el mejor de los casos) a la persona en vez de sus posesiones.

Cada uno de nosotros podemos analizar si lo que nos molesta de una persona es aquello que posee o si es la persona en si. Si es una parte de la persona o sus posesiones por medio de un terapeuta podemos trabajar un plan de acción para analizar nuestras faltas y carencias que estamos desplazando y proyectando en el otro.

Así pues, el marketing al no crear personas sino los objetos que posee podemos decir que somos generadores de objetos de envidia para buscar la satisfacción de deseos inconscientes.

¿De que temas te gustaría que escribiera? Puedes enviarme un correo a [email protected] dándome tus sugerencias.

Nos leemos el próximo miércoles.