¡La culpa es de la agencia!

¿Quién no ha escuchado o dicho esas palabras? Seguramente les sonó muy familiar y espero que no les pase con frecuencia.

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¿Qué significan esas palabras? En términos generales, se refiere a que la agencia la regó, que se equivocó en alguna petición del cliente.

Esta situación es una cadena, es decir, si el equipo final falló seguramente fue porque la solicitud estaba mal, la culpa no solo es de la agencia sino también del cliente. No por eso estoy diciendo que la agencia no se equivoca, porque también tenemos culpa al no preguntar y pedir que se nos entregue un brief para poder entregar un buen proyecto. Les aseguro que si todos los equipos tuvieran claro qué se debe hacer y entregar, los errores serían mínimos.

Muchas cosas se trabajan por improvisación más que con una estrategia y es ahí donde se diferencian las campañas que venden y las que no. Los típicos problemas de buscar culpables que como lo mencioné en un inicio recaerán casi siempre en evidenciar a la agencia.

Creo que todos somos humanos y nos equivocamos pero no puedes errar tantas veces y mucho menos jugar con el dinero de las empresas que están confiando en el equipo de especialistas que manejan sus marcas.

Siendo agencias de comunicación deberíamos de tener – valga la redundancia – comunicación con nuestros clientes y si nos falta información, pedirla. Al final el objetivo en ambos casos es hacer las cosas bien, ¿no creen? El tema es que muchas veces nos da miedo el cliente y no preguntamos. A veces le atinamos a lo que nos piden pero en otras ocasiones nos equivocamos y te acabas llevando la regañiza de tu vida. Y para acabarla de amolar, te dicen que por tu culpa la agencia va a perder la cuenta, ¿o no?

Los ejecutivos de cuenta no deben de ser los enemigos de los creativos y tampoco deben de ser los amigos de los clientes, debe de existir un punto de equilibrio donde piensen en ambas partes. Les aseguro que cuando las cosas salen bien, se nota, todos están más contentos y se llevan mejor por el resultado de hacer las cosas como se deben.

Han escuchado las tenebrosas palabras “lo necesitábamos para ayer”, híjole hasta la piel se me puso chinita. El tema es que todo lo trabajamos para ayer y no pensamos en las repercusiones que va a traer ello. Lo rápido nunca será de calidad y en calidad me refiero en una campaña que cumpla con los objetivos y no sólo en que quedó bonita y le gustó al cliente. No sean personas que trabajen bonito y rápido, mejor sean personas que buscan hacer las cosas correctas con campañas vendedoras que cumplan objetivos.

En mi agencia, procuro tener un brief aunque sea para algo sencillo. Si el equipo tiene dudas, lo mejor es ir y preguntar las veces que sean necesarias porque sólo así entregaremos buenos proyectos. Hemos aprendido a decir la palabra más temida por los clientes: ¡NO! Aunque no lo crean el decir que no, nos puede ayudar a solucionar problemas a futuro, les aseguro que si todo es rápido o no se trabaja estratégicamente y al final las consecuencias son peores. Esto afecta tanto al cliente como a la agencia.

Entonces, cuéntenme qué harán cuando les llegue una nueva solicitud del cliente o cuando vayan a mandar algo a la agencia.

No olviden seguirme en Twitter con mi usuario @lunadiego, o dejarme sus comentarios. Nos estamos leyendo, ¡hasta la próxima!

“¿Cómo quieres llegar a la meta, directo o en zigzag?”