La clave detrás del éxito de “Baby Shark”, la canción supera los 2 mil millones de clics

Captura de Pantalla
  • “Baby Shark” acumula más de 2 mil millones de reproducciones en YouTube

  • Existen más de 100 versiones en 11 idiomas de la canción infantil

  • Se colocó dentro de la categoría de los 30 videos más vistos de YouTube de todos los tiempos

Con una duración apenas superior a los 2 minutos, la canción infantil “Baby Shark” producida por la empresa educativa surcoreana Pinkfong, superó las 2 mil millones de reproducciones en su canal de YouTube, esto sin contar los clics en otros canales que tienen la pieza musical.

Asimismo, de acuerdo con Infobae, durante esta semana “Baby Shark” ingresó al número 32 del Billboard Hot 100, se trata de la clasificación que reúne los principales éxitos del momento en Estados Unidos, país donde logró la viralidad.

De igual forma, el medio señaló que la productora Pinkfing indicó que la pieza musical se basa en un “canto tradicional”. Con los números registrados hasta ahora, el video del ‘Bebé Tiburón’ se coloca dentro de los 30 videos más vistos de la historia; al tiempo que, refiere Billboard, en solo una semana, recolecta 20.8 millones de vistas.

Trascendencia.

Publicada por primera vez en la plataforma de videos YouTube durante 2015, aunque la actual versión data de junio de 2016, la canción cuenta con más de 100 versiones en 11 idiomas.

Además de que los sencillos pasos de baile que describen a la familia de tiburones, aunado a los colores con los que se hace referencia a los integrantes, son factores que contribuyen al atractivo visual.

Sin embargo, el punto clave en esta canción tiene que ver con el “doo doo doo doo doo” que se repite tres veces por cada personaje y cada acción; aunque es una fórmula clásica, la repetición es el método para lograr una canción exitosa.

Temporalidad.

El éxito de “Baby Shark” propició que este se adapte a diversos espacios y temporalidades y, si bien recolecta millones de reproducciones, el desgaste de la fórmula puede propiciar que su encantó con las audiencias termine más rápido de lo esperado, o peor aún, que la canción genere un efecto negativo en quien la oiga.

A diferencia de lo ocurrido con el éxito de “Despacito” que, cuando el cantante canadiense Justin Bieber, la catapultó al mercado anglosajón; las múltiples versiones de la canción infantil generará que no logre escalar más alto en los medidores digitales.