Una vez que la crisis sanitaria parece estar abandonando algunos mercados, las marcas han tenido que reajustar sus estrategias y en esta línea gira el nuevo acuerdo al que llegó Krispy Kreme con Walmart.

Desde ahora, y cuando menos de momento en el mercado estadounidense, las famosas donas se venderán en los establecimiento de la reconocida cadena de supermercados.

El acuerdo a detalle

Desde ahora, algunos productos de la marca se venderán en los pasillos de Walmart bajo el nombre de Krispy Kreme Donut Bites y Krispy Kreme Donut Mini Crullers, los cuales llegarán a la tienda en linea del retail en julio próximo.

“Durante más de 80 años, los fanáticos de todo Estados Unidos nos han pedido que traigamos el gran sabor de Krispy Kreme a su vecindario“, dijo David Skena, director de marketing de Krispy Kreme en un comunicado. “Ahora, con la ayuda de nuestros socios en Walmart, podemos hacer exactamente eso”.

Es importante mencionar que este es el primer acuerdo que la marca de comestibles acepta para comercializar sus productos fuera de sus propios puntos de venta.

Aunque la franquicia de cafeterías tiene casi mil 400 establecimiento en 33 países, en Estados Unidos muchos locales de la marca fueron cerrados la compañía salió a bolsa en 2000 y, hasta que Krispy Kreme volvió a ser privada en 2016, cerró tiendas no rentables para evitar la quiebra.

Siguiendo los pasos de Starbucks

Aunque en menor medida, de la misma manera que sucede con Starbucks, mucha de la experiencia alrededor de los productos de Krispy Kreme se relaciona con la experiencia que sus puntos de venta son capaces de transmitir.

Con esta nueva asociación aunque la marca estaría ganado en alcance y presencia de marca, es posible que pierda en términos de experiencia.

El gran reto será transportar el sabor y la experiencia con el producto a una caja que podría pasar varios días en el anaquel.

Nuevamente resulta interesante remontarnos a lo que sucedió con Starbucks el año pasado cuando decidió crear una alianza con Nestlé para llevar sus productos a los anaqueles de los supermercados.

Aunque de manera quizá inconsciente, el cliente frecuente de Starbucks no paga por una taza de café; el precio de cada bebida y panecillo es aceptado y pagado por la experiencia que ofrece el establecimiento en sí mismo y todo lo que ahí se conjuga. La gente compra la “experiencia Starbucks”, no sólo un café firmado por la marca.

La marca de cafeterías se ha destacado por ser especialista en el diseño de experiencias, lo que de manera inmediata se ha visto reflejado en sus números de negocio.

No obstante con la llegada de las cápsulas y demás productos que prometieron desde el año pasado llevar los sabores de Starbucks al hogar, mucho se hablo sobre las posibles afectaciones que la marca podría enfrentar en sus procesos de llevar al cliente a pagar por una experiencia.

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