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Inteligencia Artificial, más de 50 países ya tienen una estrategia nacional para su aplicación en el gobierno

El sector público no es inmune a la tecnología aunque poco se habla de esto, la IA puede integrarse en todo el proceso de formulación de políticas y diseño de servicios.

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Inteligencia artificial
  • 50 países, incluyendo México, Estados Unidos y Canadá, han desarrollado una estrategia nacional de Inteligencia Artificial (AI) 
  • Uno de los beneficios que ofrece la AI es la automatización de tareas, la anticipación de necesidades y una toma de decisiones más justa y precisa
  • Países como Estados Unidos, Corea, China, Portugal, Singapur, Tailandia, Reino Unido y muchos otros, ya nos muestran las aplicaciones de la AI en pro del gobierno

 

El avance acelerado de la tecnología y, recientemente, la pandemia por COVID-19, ha desembocado que la comunidad internacional se enfrente a nuevos paradigmas que requieren cambios sistémicos con un enfoque resistente en la construcción de nuevos gobiernos. Actualmente nos encontramos en un punto de convergencia entre la inteligencia artificial (AI), el Internet de las cosas (IoT) y la transformación de las redes 5G, que definirán el futuro de la interacción social, laboral, financiera y con el gobierno. Poniendo foco en el gobierno, muchos en todo el mundo han adoptado estrategias nacionales o de políticas con enfoques estratégicos en la IA. Según un análisis del Observatory of Public Sector Innovation (OPSI) de estrategias nacionales, al menos 50 países (incluyendo México, Estados Unidos y Canadá) han desarrollado una estrategia nacional de IA. Eso significa que aún hay países que no están desarrollando una estrategia, pero hay otros que consideran a la IA como una prioridad nacional.

 

Tendencias de estrategias gubernamentales de IA

Es cierto, el sector público no es inmune a la tecnología aunque poco se habla de esto, la IA puede integrarse en todo el proceso de formulación de políticas y diseño de servicios. Entre los beneficios que se podrán encontrar la automatización de las tareas administrativas y de procesos, podrán anticiparse a las necesidades de los ciudadanos y en caso de hacerlo adecuadamente, la toma de decisiones será mas justa y precisa. 

Las estrategias gubernamentales en la que casi todos los países se central es en canalizar el desarrollo económico mediante la financiación de la investigación y disposiciones para ayudar a garantizar que la IA se diseñe e implemente de manera ética, confiable y segura. 

Según un estudio realizado por la OPSI, de los 50 países que cuentan con estrategias nacionales de IA o que las están desarrollando, 36 la han impulsado con estrategias para transformar el sector público, y surgen varias tendencias: experimentación con la IA en el gobierno y la identificación de proyectos específicos; colaboración entre el sector público y privado, facilitada mediante centros y laboratorios de innovación; fomento de consejos, redes y comunidades, automatización de procesos gubernamentales; uso de la IA para la toma de decisiones gubernamentales; apertura de datos para desarrollar servicios personalizados y anticipatorios; brindar orientación sobre el uso transparente y ético de la IA, entre muchos más.

 

Algunos casos internacionales de aplicación de la AI

La mejora de la eficiencia y la toma de decisiones gubernamentales, es uno de los beneficios más importantes de la IA y uno de los más factibles de alcanzar en un futuro inmediato, datos de “Hola, mundo: La Inteligencia Artificial y su uso en el sector público” señalan que el funcionario público promedio dedica hasta el 30 por ciento de su tiempo a documentar información. En este sentido, Estados Unidos, a partir de la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo (DOL), ha implementado y experimentado, desde 2014, el uso de la IA para codificar encuestas, la Oficina descubrió que en un día la IA puede codificar lo que un empleado capacitado hace en un mes, y con mayor nivel de precisión. Esto no significa que los empleados sean remplazados, sino que se pueden concentrar en tareas más complejas y valiosas, añadiendo valor a su trabajo. 

La IA puede ayudar a que los gobiernos dejen de estar sobrecargados de información, pues normalmente con los grandes volúmenes de datos se impide que los gobiernos extraigan conocimientos útiles; sin embargo, la AI puede generar nuevos conocimientos y predicciones que ayuden a tomar mejores decisiones. Un caso de esto paso en Corea, quien implemento un modelo que recopila datos de múltiples áreas como investigación académica, tecnología, impacto económico e información del mercado, y posteriormente aplico la analítica de Big Data y Aprendizaje Automático para evaluar los cambios revolucionarios en cada sector, identificar las posibles oportunidades y las partes interesadas del sector privado y del mundo académico, todo mediante el uso de la PIE de I+D. 

Una de las áreas de oportunidad es la atención médica, la AI puede servir para interpretar los resultados y sugerir diagnósticos, así como para predecir los factores de riesgo y de esta manera introducir medidas preventivas. De la ayuda de médicos y del conocimiento de otros expertos en medicina, puede proporcionar mayor precisión y eficiencia. Un ejemplo de ello se realizó en los Estados Unidos con la Iniciativa de Medicina de Precisión que se ayuda de la creación de las tecnologías de secuenciación de ADN de la próxima generación y se lanzó durante el 2015 para adaptar estrategias de tratamiento y prevención a las características únicas de las personas, como el entorno, el estilo de vida y la biología. Con esto, los algoritmos del Aprendizaje Automático pueden analizar con precisión la información secuencia y utilizar la gran cantidad de datos de los registros médicos de un individuo y, así, ayuda a que los médicos tomen mejores decisiones. 

Uno de los usos más difundidos de la IA son los vehículos autónomos, como los vehículos de autoconducción que Uber y diversas compañías automovilísticas están probando y sacando al mercado. Las innovaciones que ofrecen al sector público son menos evidentes y en lugar de ocuparlos, los gobiernos utilizan la IA para transformar las predicciones y gestiones de los flujos de tráfico que representan un problema de seguridad para los ciudadanos. En Hangzhou, China, la población es de aproximadamente de 6 millones de habitantes, la ciudad se asocio con la empresa tecnológica Alibaba para lanzar el proyecto “Cerebro de la ciudad” y utiliza cientos de cámaras para recopilar datos en tiempo real de las vías, los datos se leen y se introducen en un “hub de IA” que toma decisiones que afectan a los semáforos de 128 cruces de la ciudad. Es decir, toma decisiones estratégicas, reduciendo los tiempos de viaje en un 50 por ciento. Otro ejemplo, en Singapur, una empresa  de transporte público que trabaja con la empresa privada de NEC utiliza AI en un proyecto piloto para predecir la probabilidad de que los conductores de autobuses públicos se estrellen los próximos tres meses. Y, en Portugal se implemento un proyecto que tiene como objetivo minimizar el tiempo de respuesta de los vehículos de los servicios médicos de emergencia para tener despliegues más estratégicos. 

Hay una infinidad de aplicaciones de la IA en el gobierno, es evidente que el sector público no es inmune a la tecnología, al contrario es una gran herramienta para los legisladores. Los casos mencionados son pocos en las aplicaciones, cuando se extiende el panorama mundial temas más complejos llegan, como la seguridad cibernética, los gobiernos de Tailandia y Reino Unido trabajan arduamente en ello. Pero, muchos países han sido objeto de grandes ataques cibernéticos los últimos años, como Estados Unidos. Otra aplicación que me parece muy funcional es la asistencia a la ciudadanía, en Letonia y Portugal, se desarrollaron asistentes virtuales de servicios públicos que funcionan las 24 horas del día.

Es cierto, la IA ha llegado para cambiar la agenda internacional, pues los datos pueden incrementar la productividad del servicio público, servir mejor a los ciudadanos y potenciar la innovación. El cómo se beneficien México y otros países con esta revolución tecnológica dependerá de la existencia de planes de acción visionarios, que maximicen los beneficios de las nuevas tecnologías y minimicen los riesgos con una aplicación ética. 

 

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