¡INTEGRIDAD! En el 2020 y subsecuentes años es un tema inaplazable de nuestra comunicación y acción cotidiana

“Siempre es fácil hacer lo correcto cuando uno sabe cuál es su posición” frase de Johnson & Johnson.

La integridad en los sectores privado, público y de la sociedad civil

La misión, visión y valores son el marco estratégico, fuerza motora y guía de cualquier organización, ya que proporciona un marco objetivo, sin ambigüedades para entender qué esperar de la compañía, y qué expectativa tiene la organización de cada sus integrantes. 

Los colaboradores en la actividad y dinámica de las organizaciones han sido, son y serán directa o indirectamente, hoy y siempre, los responsables de generar decisiones y acciones que marchen “bajo el paraguas” de la integridad.

Sector Privado 

En cuanto a la integridad, en este sector, se hacen esfuerzos a través de diversas iniciativas (Gobierno Corporativo, Corporate Compliance y otras más) para dirigir y prevenir el comportamiento correcto en muchas organizaciones, en su relación con y entre sus “stakeholders”, que son todos aquellas partes interesadas que tienen una relación directa o indirecta con las empresas, esto va desde los accionistas, pasando por los directivos, colaboradores, proveedores, clientes, gobierno, la sociedad y otros públicos.

“Siempre es fácil hacer lo correcto cuando uno sabe cuál es su posición” esta es una declaración contenida en la “misión” de la empresa Johnson & Johnson, y al respecto existe un interesante relato, y es el siguiente:

Hace algunos años varias personas sucumbieron por envenenamiento por unas cápsulas contaminadas. La empresa tenía un enunciado que decía que “operarían con honestidad e integridad”. 

A la hora de la crisis de Tylenol, según se cuenta, el presidente de la compañía ordenó que se sacaran todas las cápsulas del mercado, consciente de que era una decisión de cien millones de dólares. Cuando los reporteros preguntaron cómo podía decidir tan sencilla y rápidamente en cuanto a algo tan importante, el presidente de la compañía respondió: 

“Practiqué lo que acordamos hace tiempo en la declaración de nuestra misión siempre es fácil hacer lo correcto cuando uno sabe cuál es su posición”.

La integridad 

Ésta se manifiesta de múltiples maneras y en todas ellas la raíz etimológica es la misma y se deriva de palabras de origen latino que significan totalidad, virginidad, robustez y buen estado físico. Integridad deriva del adjetivo integer, que significa intacto, entero, no tocado o no alcanzado por un mal, por lo tanto, la integridad es la pureza original y sin contacto o contaminación con un mal o un daño, ya sea físico o moral.

Octubre y noviembre meses de sucesos que convergen en expresiones de integridad o de su ausencia.

Iniciando la segunda quincena del mes de octubre y la primera semana de noviembre de 2019, han germinado una serie de acontecimientos, que, sin ser iguales, todos convergen en una reflexión y esta es acerca del valor de la “Integridad” referida a su presencia o carencia. Aquí apuntamos tres acontecimientos.

Primero: El 17 de octubre del 2019, llamado “el jueves rojo” en Culiacán Sinaloa, México.

Sin el afán de caer en argumentos políticos, y sin la necesidad de hacer un relato mayor, ya que el incidente en Culiacán, derivado de la aprehensión de un jefe del narcotráfico en México, es hoy día un acontecimiento ampliamente difundido y por consecuencia conocido; acotamos al respecto en que el tema de integridad hizo su aparición de diversas maneras; desde la responsabilidad de los grupos de acción policiaca, para lograr hacer con integridad la captura del capo de la droga, pasando por las decisiones de continuar o no el operativo buscando salvaguardar la integridad de la población, así como de las de las familias, que fueron terriblemente amenazadas por estos criminales. 

La información por parte de las autoridades, no fluyo con integridad, incluso se tuvo una rueda de prensa que no se desarrolló de manera íntegra, provocando a su vez la falta de veracidad por parte de los medios, quienes muchos cayeron en suposiciones; a la fecha existen varias versiones de los acontecimientos y esto se llama: falta de integridad en la comunicación, lo que no ayuda al encausamiento con integridad de la opinión publica.

Segundo: 4 de noviembre de 2019 Familia LeBarón 

Una historia de terror y heroísmo de un niño de 13 años, que quedará de por vida, en la conciencia de la sociedad mexicana y de sus autoridades; por supuesto que nos dirán que es similar a otras historias donde han habido niños de por medio (Guardería ABC), las que el lector recuerde, pero este planteamiento no es político es una exigencia al respeto de los niños, ellos son y serán intocables, debiéndose guardar a costa de lo que sea y contra quien sea su integridad, y no se hizo. 

El detalle de la historia literalmente ya dio la vuelta al mundo; pero la vivencia de Devin LeBarón, niño de 13 años, jamás la olvidará, ni su familia y esperamos no la olvide la sociedad y menos la absuelva. Este niño heroicamente, en un acto de enorme valor, de integridad, ocultó a sus hermanos entre arbustos para salvarlos de la masacre y caminó 22 kilómetros para pedir ayuda; la integridad de esta familia se destruyó por parte de esos monstruos; y posteriormente la respuesta de la sociedad ha sido tibia, y no digamos la de las autoridades federales, algo que la historia marcará como un atentado a la integridad de la familia LeBarón, por parte de la sociedad en general y de México como país, llegando al punto de hacer exigible la intervención del Buró Federal de Investigaciones (FBI), principal agencia de investigación criminal del Departamento de Justicia de Estados Unidos, esto en consideración a la doble nacionalidad de esta familia, y producto del deterioro de integridad de algunas autoridades en México. 

Tercero: El Primer Foro de Integridad, organizado por el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) el 5 de noviembre de 2019.

Se llevó a cabo un foro, que tuvo como tema central la integridad, en este evento, se revisó, analizó y debatió el tema de la integridad, principalmente desde una visión organizacional, pero es tal el tamaño del tema en sí, que se pusieron sobre la mesa estos acontecimientos, siendo revisados principalmente desde la conducta de los seres humanos generadores de los hechos. 

La integridad tiene un abanico de implicaciones en dónde siempre hará presencia la persona, dentro de sus organizaciones, ya sea en la propia familia, la escuela, en su entorno social, en la instituciones sean públicas, privadas o de la sociedad civil.

Zygmunt Bauman (1925-2017) en el último de sus libros, “La Ceguera Moral”, insiste sobre la pérdida del rumbo moral en el contexto actual; así como de la ausencia de unos principios éticos de validez universal y perenne, que den cierta solidez al edificio de las sociedades occidentales.  

“El mal no se limita a la guerra ni a las circunstancias en las que las personas actúan bajo una presión extrema”.

“Cada vez con más frecuencia, el mal se revela en la cotidiana insensibilidad hacia el sufrimiento de los demás, en la incapacidad y el rechazo a comprenderlos y en el eventual desplazamiento de la propia mirada ética. El mal y la ceguera moral acechan en la trivialidad y la banalidad de la vida cotidiana, y no sólo en los casos anormales y excepcionales”.

La expresión común es: “Mientras no me pase a mí y a mis seres queridos, que pase lo que pase” ahí está el dedo en la llaga, no obstante, se requiere la participación de todos los actores sociales para poder lograr un cambio con consistencia, congruencia e integridad, ¡y esto implica no callar! 

La integridad se manifiesta comenzando por la pequeñas cosas; cada día de nuestras vidas tenemos que tomar muchos tipos de decisiones, algunas nos favorecerán otras no, al final la integridad se manifestará de acuerdo con lo que realmente somos, o queremos ser.

Por el bien de las futuras generaciones, recordemos esta frase concisa: “que esta tierra no la heredamos de nuestros padres, la pedimos prestada a nuestros hijos”

Si queremos una verdadera transformación de la sociedad, del país y consecuentemente de nuestras organizaciones deberemos hacer lo necesario para evitar caer, en lo que el filósofo Zygmunt Bauman califica, en su libro del mismo nombre como “La ceguera moral de la modernidad líquida” editorial Paidós 2015. 

Hagamos de la integridad a partir del año 2020 y subsecuentes, un tema fundamental de nuestra comunicación y acción.

Hagamos un urgente llamado nacional, demandemos a los organismos empresariales, profesionales, filantrópicos, a los integrantes de la sociedad civil en general, así como a los responsables de los gobiernos municipales, estatales y federal, poner sobre la mesa y tomar acción en el tema de la integridad como toral y estructura cardinal en el devenir del hombre. 

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