Dragon Ball Super causó conmoción en México, cuando diversos gobiernos municipales viralizaron la idea de mostrar uno de sus capítulos en las plazas públicas, a petición de los ciudadanos.

Este fenómeno nos demuestra el poder que tienen las historias de entrometerse en el día a día de los consumidores, quienes terminan demandando productos, servicios y contenidos inspirados en ellas.

Gracias a ello podemos entender la razón de por qué Disney se ha convertido en la compañía líder en facturación de merchandising, con más de 56 mil 600 millones de dólares registrados en 2016, mientras que compañías como Warner Bros. le siguen con ingresos de seis mil 500 mdd.

Las historias han redefinido diversos procesos comerciales y el marketing ha sido testigo de esta transformación, donde llamar la atención de los consumidores es el objetivo clave.

Hay una enorme cantidad de literatura que nos habla de centrar las estrategias en el consumidor y de ahí parte la importancia del contenido como estrategia comercial y no cualquier estrategia, sino una muy prolífica.

Sin embargo, para ser de este selecto círculo de contenidos exitosos, las historias son el recurso más valioso con que cuentan todas las marcas que buscan ganar dinero a través de ellas. Pensemos en un Amazon, que con sus historias ha logrado competir en festivales como los Globos de Oro o los premios Oscar, triunfando en ambos.

Para lograr el éxito en muchas de estas historias, las marcas han entendido que los personajes concentran la mayor carga creativa que motiva a las audiencias a exigir productos audiovisuales novedosos y atractivos. Bajo esa norma deben de surgir personajes exitosos y ya lo hemos visto en el mercado de cómics, con figuras como Goku.

Para comprender aún más el poder de las historias, hoy que se celebra el día de Goku repasamos el efecto que Dragon Ball ha tenido entre los consumidores.

Imagen destacada: Flickr/Ben Robinson