Influencia potencial, ¿hasta dónde puedo llegar?

Con más herramientas disponibles que capacidad de administrarlas, hoy la reputación digital  puede ser medida de diversas formas y con objetivos cada vez más desafiantes. Son herramientas que entregan una cantidad tan importante de información que el egocentrismo de quienes las utilizamos se infla cada vez más, poniendo un signo de pregunta sobre el verdadero uso de estos datos para las marcas.

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Klout, Peerindex, Kred, Tweetlevel o mBlast son herramientas que hoy en día se han posicionado como la nueva obsesión del branding digital. La posibilidad de obtener, en base una serie de variables (Número de tweets, post, likes, retweets, sharing y una cantidad indescifrable de algoritmos) información tan valiosa como especializada, permiten por ejemplo definir a los nuevos influencers que podría tener tu marca; o como en la mayoría de los casos, el alcance potencial de estos y sus repercusiones para tu campaña.

Lo interesante viene después. Todas estas herramientas son fundamentalmente numéricas, donde la interpretación de estos datos a profundidad dependen de cada usuario. Es ahí donde comienza a transformarse en algo más entretenido. Por ejemplo Peerindex, arroja datos generales pero tiene una sección muy particular que entrega los tópicos y temas donde eres “potencialmente” más influyente. Si giramos esta información, obtenemos las áreas de oportunidad en cuanto a los contenidos que tú o tu marca podrían aprovechar para obtener resultados que generen más engagement o profundizar en áreas relevantes donde aún nuestro entorno digital no ve valor.

Por su parte Klout se ha convertido en la más hipster de todas ellas. Apoyado por su aplicación mobile, Klout entrega en cosas de segundos tu score global de influencia, generando una competencia presencial o digital con tu grupo más cercano. Si bien es cierto que, pese a ser la herramienta que mejor posicionamiento tiene entre los marketeros digitales, sus propios gestores limitan su alcance tratando de poner en una justa escala el uso que podemos darle, implementándolo como una medida de referencia pero de ninguna forma como un estándar absoluto.

Y sobre este punto, Brian Solis de Altimeter Group,  es muy claro: “Estas herramientas son incapaces de medir las emociones, lo que se subentiende tomando en cuenta todas las complejidades de la influencia y de la naturaleza de las relaciones entre personas en las redes sociales. Fenómeno similar a las herramientas de monitoreo, donde los análisis de sentimientos tienen que realizare manualmente, por la complejidad idiomática.

La realidad es que estas herramientas están realmente midiendo nuestra influencia potencial; es la capacidad de, dado cada caso particular, lograr el cambio de comportamiento de una persona o marca debido a nuestra reputación; o como hace más de un año Solis viene insistiendo hasta el hastío: lo que todas estas herramientas nos dan son números o resultados que sólo pueden traducirse en capital social, más no en verdadera influencia.

El reto para las marcas es saber cómo aprovechar este capital social y lograr las conversiones que su propio negocio exija, buscando capitalizar los esfuerzos de estás métricas de manera tal que esta moneda social tenga un ambiente favorable para su desarrollo.

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