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“Inflación impacta a los costos de producción de alimentos”: Juan Becerril

La producción de alimentos se vio afectada por la inflación que devino en un aumento de costos de producción.

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Argentina analiza crear una Empresa Nacional de Alimentos para contener la inflación

  • Los costos de producción en la industria alimentaria se han visto motivados por la coyuntura: Covid-19 y conflicto Rusia-Ucrania.

  • Los productores utilizan insumos impactados como fertilizantes y granos. Ello, afecta los costos, y por ende, la venta hacia el consumidor

  • Hasta que no se regularice la oferta y la demanda, las marcas tendrán que replegarse y estar en continuo contacto con sus equipos de producción.

El aumento en los costos de producción de la industria de los alimentos se debe a tres causas principales, de acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), tiene su origen en la crisis sanitaria ocasionada por la Covid-19, en las contingencias climatológicas; y por último, la guerra Rusia y Ucrania. Ello, a decir de Juan Luis Becerril, Strategic Marketing Leader-North America de Cargill, causó un aumento en la inflación, y por ende, en los costos de producción de alimentos.

“Los productores utilizan insumos impactados tanto por el tipo de cambio como por precios internacionales y si bien sus cosechas pueden ser comercializadas con mayores ventajas en el precio, es indudable que el impacto de la inflación dentro y fuera de México impacta a los costos de producción”, puntualizó.

El costo de vida aumentará a escala mundial y previsiones del Banco Mundial estiman que se extenderá hasta 2025 agudizando la crisis alimentaria en numerosos países del mundo.

Según las proyecciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Producto Interno Bruto (PIB) global ganará 3.1 por ciento un punto menos de lo que se estimó en enero y la inflación avanzará 6.7 por ciento impulsada por los precios de alimentos y energía.

En el entendido de que la inflación se restablecerá hasta 2024, la DESA prevé en su investigación “Situación económica mundial y perspectivas a mediados de 2022” que la recuperación no será inclusive y sostenida porque a todos los continentes la crisis les afecta diferente dependiendo de su grado de desarrollo económico.

 

Aumento de inflación por Covid-19 y el conflicto Rusia-Ucrania e impactos a los costos de producción de la industria de los alimentos

Por el incremento de precios de energía y alimentos, a nivel mundial, América Latina registró mayores tasas de inflación y la región cuenta con los niveles más elevados de los últimos 15 años, apunta el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La Covid-19 fue uno de los motivos de la alza en la inflación, ya que la oferta y la demanda se vieron dañadas por la ruptura de las cadenas de suministro, lo que en un momento incremento los costos de transporte.

En el caso de la industria alimentaria, la producción no se detuvo, pero si se enfrento a grandes retos.

“La agricultura no se detuvo pero al romperse las cadenas de producción, los desafíos están más vinculados con la escasez tal como en el caso de maquinaria y equipo, de materias primas para la producción de agroquímicos o el alta demanda de ciertos grano”, puntualizó Juan Becerril.

Cuando parecía que la industria llegaba a un momento de recuperación y “normalidad”, en febrero de 2022, Rusia invadió Ucrania y el mundo se vio impactado por la participación que tienen ambos países en la producción de granos y fertilizantes.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Rusia y Ucrania se posicionan como los principales productores de trigo, cebada y maíz con una participación del 27, 23 y 15 por ciento de las explotaciones globales, respectivamente.

“Para dimensionar la participación que tienen ambos países en el comercio: el 19 por ciento de maíz y el 29 por ciento de trigo se concentra en ambos países. La participación en el mercado de cebada también es relevante con una participación del 31 por ciento, mientras que en aceite de girasol la participación alcanza hasta un 80 por ciento”, apunta un análisis de GCMA.

El efecto del conflicto bélico tuvo sus principales efectos en los precios de la gasolina y en la industria alimentaria: incremento del 1 al 15 por ciento de costo en alimentos básicos como tortilla, carne de res, aguacate y limón a finales de febrero. Esto, anticipó una pérdida del 25 por ciento del poder adquisitivo de las familias.

La relación con ambos países tiene sus bases en la importación de fertilizantes y granos, lo cual impacta directamente en la producción de alimentos.

Con lo anterior, los costos de producción de acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) incrementaron 14.38 por ciento de abril de 2021 a abril de 2022.

“El costo de los fertilizantes de Jalisco tuvo un incremento de 119 por ciento al pasar de 9 mil 272 pesos por tonelada a 20 mil pesos por tonelada de urea”, apunta GCMA para dimensionar el aumento al que se tuvo que enfrentar en costos de producción la industria alimentaria.

Asimismo, entre febrero del 2021 y abril del presente año, el precio del maíz aumento 47.3 por ciento y en México, el maíz blanco incrementó 39.6 por ciento.

Ante los hechos, el Gobierno de México ha implementado medidas como un control de precios en la canasta básica y tiene planes de impulsar la producción de alimentos y de fertilizantes para apoyar a los consumidores y aquellos agricultores que se han visto dañados por los altos costos de producción.

Aunque el Gobierno quiera acelerar la producción de alimentos, desde la visión de GCMA, el incremento es un proceso en donde los productores tendrán que invertir en insumos caros y esperar el crecimiento de alimentos sanos para el consumidor.

Mientras aumenta el consumo y sigue la inflación, las marcas tienen que replegarse y dejar de promover productos que no tienen la capacidad de entregar.

Los equipos de producción, “han tenido que estar mucho mas cerca (…) de sus organizaciones para saber identificar el momento más adecuado para la inversión en promoción y ser cuidadosos de no “echar la carne al asador” si no van a cumplir con la expectativa que las propias marcas son capaces de crear”, concluyó Juan Becerril, Strategic Marketing Leader-North America de Cargill.

 

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